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abr
ABC

El conflicto laboral de Coca-Cola Iberian Partners (CCIP) ha acabado mal para las dos partes, la empresa y los trabajadores, aunque los sindicatos vayan de triunfalistas.

La sentencia ayer del Supremo, que declara la nulidad del ERE,ha dejado ver que CCIP fue torpe en el cierre de la embotelladora de Fuenlabrada. La escasa habilidad de los directivos de Coca-Cola ante una negociación muy delicada y
una cierta arrogancia (han ido de listos) ha costado mucho más dinero a la compafiia que el necesario. Se puede entender que habia sobrecapacidad en las instalaciones y que sobraban algunas de ellas, pero es inadmisible el modo como han procedido.

Cuando hay una huelga, con unos operarios muy entregados a un sindicato (CC.OO.) muy resabiado, cubrir la demanda del refresco con una mayor producción en otras instalaclones, unido a la implantación de nuevas rutas de distribución, conducia a perder el juicio. Sorprende que no fueran conscientes que Espafia tiene una regulación laboral que protege a ultranza el derecho de huelga. La lógica decisión empresarial de CCIP se estrelló con una legislacíon que no contempla la rentabilidad de un negocio, pero que es la vigente, iCuantas compafiias viables se han cargado los tribunales laborales! Estaba cantado que el pleito lo perderia Coca-Cola en la Audiencia Nacional hace diez meses y también ayer en el Tribunal Supremo.

Para poco ha servido el beneficioso acuerdo al que habia llegado la embotelladora con todos los sindicatos hace un par de meses. Sin embargo, los trabajadores en general también resultan perjudicados con el fallo del Supremo. Todas
las empresas grandes aprenden rápido cada vez que una de ellas recibe una sentencia como esta. Embotellar bien requiere una buen máquina y esta se puede colocar en Marruecos y distribuir por barco y via férrea a los almacenes. Esta sentencia refuerza el derecho a la huelga, a la par que desincentiva que se implanten industrias de empleo masivo en Espafia: ¡las que más falta hacen!


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