27
sep
El Economista

La economía española empieza a sufrir de manera evidente los primeros efectos de la desaceleración económica internacional. Este jueves, el Banco de España editaba un nuevo documento, este referido a las empresas no financieras españolas. Y las conclusiones no son muy halagüeñas, ya que, según el supervisor, una de cada tres empresas (35,7 por ciento) ha destruido empleo en el primer semestre de 2019 y, el beneficio de las mismas se ha visto reducido en un 41,4 por ciento entre enero y junio.

Así es. El documento elaborado por el Banco de España refleja un impacto negativo de la coyuntura económica en las empresas españolas. Y es en las cifras de empleo donde se aprecia con claridad la desacelaración. Concretamente, en el primer semestre del año, el incremento es del 0,6 por ciento, frente al 2 por ciento del mismo semestre del año pasado.

Cabe recordar, también, que el Gobierno efectuó a inicios del presente ejercicio un aumento del 22 por ciento del salario mínimo interprofesional (SMI), y de un 7 por ciento en la base máxima de cotización, elementos que presionaron al alza los costes laborales para las empresas españolas. En cuanto al aumento del empleo, este se vio levemente impulsado por el avance del 1 por ciento en la contratación indefinida, en tanto que el empleo temporal se redujo un 1,3 por ciento.

Fin de ciclo

“La aceleración en el incremento de los salarios combinada, con una menor creación de puestos de trabajo es un síntoma de fin de ciclo económico expansivo de la economía”, explica el investigador principal del Think Tank Civismo, Javier Santacruz, sobre la dicotomía de las empresas en este periodo.

De estos datos, informa el Banco de España que el porcentaje de empresas que crearon empleo en periodo observado se situó en el 49,6 por ciento, ligeramente por debajo del dato del año previo (51,8 por ciento). Pero aun siendo un dato negativo, la proporción es superior a la de aquellas compañías que destruyeron empleo, un 35,7 por ciento; o lo que es lo mismo, más de una de cada tres de las sociedades. De hecho, este último dato creció respecto al del año anterior en 2,4 puntos, hecho que no ocurría desde 2013, con el final de la crisis.

En este contexto, un análisis realizado con la Central de Balances Integrada (CBI) manifiesta que, a pesar de que el empleo ha mostrado una evolución positiva durante la recuperación, el nivel medio de las plantillas en 2017 (último año disponible) sigue estando por debajo del registrado en 2007, antes del comienzo del período recesivo.

Los servicios

Al analizar por sectores, se observa también que el aumento del empleo registrado hasta junio de 2019 se concentró principalmente en el sector de servicios. Así, por ejemplo, las plantillas medias crecieron en la rama de comercio y hostelería (1 por ciento), y en la de información y comunicaciones (1,9 por ciento). En cambio, se redujeron en la rama de energía (1,3 por ciento) y en la industrial (0,7 por ciento).

Desplome de los beneficios

Más allá, según el Banco de España, el valor añadido bruto (VAB) de las compañías creció un 0,4 por ciento interanual, ritmo sensiblemente inferior al de un año antes (4,8 por ciento). Todo, en un contexto en el que tanto las compras como las ventas de estas sociedades en España siguieron ganando peso relativo respecto a la actividad en el exterior.

Así, la evolución del valor añadido de los bienes y de los gastos de personal llevó a que el resultado económico bruto (REB) se contrajera un 2,2 por ciento, tasa que contrasta con el crecimiento del 6,1 por ciento del ejercicio precedente. Por su parte, el resultado ordinario también se desaceleró consecuentemente en el período más reciente registrando un avance del 1,4 por ciento, frente al crecimiento del 8,4 por ciento en el mismo período del
pasado ejercicio.


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