07
abr
El Mundo

Las cifras del paro registrado y de afiliaciones a la Seguridad Social del pasado mes de marzo son coherentes con el ritmo de crecimiento que está registrando la economía. Si el ritmo de expansión del PIB está en el 0,8% trimestral, según calcula el Banco de España, no debería sorprendernos que las nuevas afiliaciones muestren un aumento interanual del 3,29%, el más alto de toda la crisis.

Como señalan varios expertos, desde el último verano todos los indicadores de precariedad laboral o han dejado de incrementarse o están retrocediendo. Eso no significa que los nuevos empleos estén igual o mejor remunerados que los del pasado.

Aunque el dato de paro registrado está mediatizado por muchos factores, el de afiliaciones es muy solvente en términos de creación de empleo. Y los datos de ayer eran francamente buenos y permitieron al Gobierno echar las campanas al vuelo. Ya son 14 meses en que la tasa de afiliación es positiva. La contratación indefinida ha aumentado un 27% en el último año. Sólo el dato de que hay 4.000 empresas más cotizando que al comienzo de la legislatura ya es muy positivo.

Fátima Báñez, ministra de Empleo, aseguró ayer que se trata de «un cambio estructural». Esto tiene sus matices. El cambio estructural del mercado laboral tiene que ver con la mayor flexibilidad para ajustarse y con que reparte las horas de trabajo de manera distinta a como lo hacía el sistema anterior. Hoy, varios nuevos puestos de trabajo sustituyen a uno antiguo, generando menores rentas salariales.

Este ajuste es semejante al ocurrido en otros países como Alemania, donde la crisis tuvo un fuerte impacto en 2009. Sin embargo, factores institucionales permitieron que las horas de trabajo se repartieran de manera pactada, minimizando la destrucción de empleo. Ese proceso de ajuste no pudieron hacerlo con eficacia ni el mercado ni las instituciones laborales que existían en España antes de la reforma de Báñez.

Hasta febrero, la creación de empleo se ha concentrado en aquellas empresas de entre 100 y más de 500 trabajadores, con tasas de crecimiento cercanas al 6% interanual. En el segmento de empresas entre 101 y 500 trabajadores el ritmo ha sido especialmente intenso (un 5,81%). El número de empresas con plantillas de más de 100 trabajadores está creciendo a niveles previos a la crisis.

Donde no hay «cambio estructural» es en el patrón de crecimiento. El aumento de afiliados se concentra en la construcción (+8,04% interanual) y el sector inmobiliario (+7,16%). Las comunidades que más empleo crean son Baleares, Cantabria y Comunidad Valenciana, con un fuerte componente estacional. Renquean, en cambio, Asturias (donde menos crecen las afiliaciones), País Vasco y Galicia.


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