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Las encuestas muestran que el acuerdo comercial entre la Unión Europea y los Estados Unidos cuenta con el respaldo de la mayoría de los ciudadanos del Viejo Continente. Sin embargo, el debate en torno al pacto conocido como TTIP ha estado dominado por las campañas de grupos que favorecen medidas proteccionistas y se oponen a la globalización. Desde dicho frente se hacen afirmaciones muy cuestionables contra el TTIP, pero se da la paradoja de que los presupuestos comunitarios financian a muchas de las organizaciones que están coordinando la oposición al acuerdo.

Las instituciones de la UE financian a organizaciones sociales desde mediados de los años 90, por lo que no hablamos de una pauta desarrollada desde el comienzo del proyecto europeo. Voces críticas argumentan que la financiación canalizada por esta vía no refleja las prioridades de los ciudadanos, como demostraría el caso del TTIP.

De acuerdo con el Sistema de Transparencia Financiera de la Unión Europea, las organizaciones integradas en la Alianza STOP TTIP han recibido más de 106 millones de euros de fondos públicos desde el año 2007. En algunos casos, el dinero de los contribuyentes europeos aporta más del 50% del presupuesto de la entidad analizada.

En un contexto de austeridad presupuestaria y de emergencia por la crisis migratoria, tiene poco sentido que se destinen ingentes recursos a apoyar a grupos de presión que, además, actúan contra la agenda política de las instituciones europeas. Sería recomendable un nuevo enfoque que ahorre recursos y otorgue a este marco de financiación una mayor transparencia.

545 euros de ganancia para cada familia

En junio de 2013, los Estados miembros de la UE trasladaron a la Comisión Europa un mandato para negociar un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos. La negociación lleva el nombre de TTIP por el acrónimo del pacto en inglés: Transatlantic Trade and Investment Partnership. En español, Bruselas se refiere a la iniciativa con las siglas ATCI: Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión.

Los aranceles entre la UE y EEUU ya son bajos, por lo que el objetivo principal del TTIP es abordar la cuestión de las onerosas barreras no tarifarias que siguen obstaculizando los intercambios a ambos lados del Atlántico. En paralelo, se espera que el TTIP siente las bases para una liberalización progresiva del comercio con otros países y bloques comerciales.

La mayoría de estudios publicados subraya que el impacto del TTIP será muy positivo. Se estima que las ganancias para la UE llegarían a 119.000 millones de euros, lo que se traduce en una ganancia de poder adquisitivo de 545 euros para un hogar de cuatro miembros (CEPR, 2013). En cualquier caso, las estimaciones varían dependiendo del grado de liberalización que consiga la negociación y, por otro lado, conviene recordar que no es fácil cuantificar el efecto dinámico de la liberalización del comercio, ya que puede subestimarse el aumento de oportunidades para el emprendimiento que abre un pacto así.

Falsas polémicas

Pese al consenso generalizado en torno a los beneficios económicos, los grupos de presión que coordinan la campaña contra el acuerdo comercial han llevado al debate público un argumentario según el cual el TTIP degrada las normas sanitarias, laborales y medioambientales europeas, en aras de la compatibilización con la regulación de EEUU (Hillary, 2014).

La Comisión Europea ya ha aclarado estas cuestiones en distintos comunicados (Malmström, 2015). Según la comisaria para el comercio, la sueca Cecilia Malmström, estas particularidades europeas se verían reforzadas si se firma el TTIP. Cooperar con los Estados Unidos permite una mejor implementación negociada de una política coherente contra el cambio climático y una mejora de las condiciones de trabajo a nivel global. Asimismo, afirman que la cláusula de protección de las inversiones limita la capacidad de los gobiernos para regular la economía. Estas afirmaciones fueron refutadas en 2014 con el informe de EPiCENTER que aclara esta cuestión y distingue la propaganda de los hechos en lo tocante al tratamiento que recibirían las inversiones bajo el marco de arbitraje que se contempla en el caso de disputas entre sector público y privado (EPiCENTER, 2014).

La mayoría de los ciudadanos europeos respalda el TTIP

El acuerdo comercial UE-EEUU recibe el apoyo de la mayoría de los ciudadanos europeos, de acuerdo con las sucesivas publicaciones del Eurobarómetro. La última encuesta en la que se preguntó por esta cuestión arrojó un apoyo del 53% para la iniciativa, con un rechazo del 32% y un 12% de indecisos. En 24 de los 28 países de la UE, el apoyo al TTIP es mayoritario.

Algunos de los países más golpeados por la crisis registran una clara mayoría social a favor del pacto comercial. Es el caso de Grecia, España y Portugal, donde el respaldo al TTIP asciende, respectivamente, al 64%, 63% y 60%. Solamente en Alemania y Austria, la oposición al pacto tiene un apoyo claramente mayoritario.

Es notable que, en pleno auge del populismo anticapitalista a ambos lados del Atlántico, la resistencia a un acuerdo de libre comercio sigue siendo claramente minoritaria. No obstante, llama la atención que el debate público sobre estas cuestiones no se aborda con perspectiva, ya que predominan las voces contrarias al TTIP.

A vueltas con la financiación pública de las ONG

Desde mediados de los años 90, la Comisión Europea ha estado involucrada en la financiación de organizaciones no gubernamentales (ONG). Se suele argumentar que esto permite a las instituciones europeas “construir puentes”, “acercarse a la visión de la sociedad civil” o “promover la integración europea y sus principios”. También se dice que las ONG necesitan del apoyo de Bruselas para “contrarrestar” el peso del sector privado en el desarrollo de la agenda política comunitaria.

Este enfoque en la promoción del llamado tercer sector ha sido ampliamente criticado. Christopher Snowdon cuestiona la suposición según la cual las ONG tendrían dificultades para existir sin ayuda pública y cita Greenpeace como ejemplo de grupo de presión que puede funcionar sin subvenciones estatutarias. Además, subraya que es cuestionable que deban seguir funcionando aquellas ONG que apenas tienen respaldo al margen de la financiación pública, ya que una ausencia de donaciones privadas bien puede indicar una falta de respaldo a la agenda que sigue la entidad en cuestión (Snowdon, 2013).

En paralelo, otros estudios han señalado que los fondos de la Comisión se reparten de manera poco equitativa. De las 2.000 organizaciones que aparecen en el listado de Bruselas, menos del 15% recibe el 75% de los fondos (Mackonis y Silenas, 2013).

107 millones para los miembros de la Alianza STOP TTIP

Gran parte de las entidades que luchan contra el TTIP forman parte de la Alianza STOP TTIP. La red incorpora organizaciones de distintos Estados miembros, con Alemania como el más representado. Evidentemente, es lógico que cualquier asunto público genere debate entre la sociedad civil; no obstante, llama la atención que muchas de las entidades que forman parte de esta red han recibido importantes fondos de la Unión Europea.

¿Cuántos recursos de los contribuyentes europeos reciben las entidades
integradas en la Alianza STOP TTIP? De acuerdo con el Sistema de Transparencia Financiera (STF) de la Comisión Europea, 73 de las organizaciones involucradas en esta campaña han recibido fondos comunitarios desde 2007.

Aunque el cálculo es complejo, ya que algunas partidas se entregaron a organizaciones que concurrieron conjuntamente, se puede decir que los contribuyentes europeos han financiado a estas organizaciones con al menos 100 millones de euros.

De las 73 organizaciones que han recibido fondos comunitarios, 23 han ingresado más de un millón de euros. Un caso interesante es el de la organización británica War on Want, que se embolsó 1,5 millones en los años 2007, 2012 y 2014.

Más abultados aún son los fondos europeos que ha recibido CEE Bankwatch Network, una organización paraguas dedicada a temas medioambientales que se ha embolsado más de 5 millones de euros concedidos desde Bruselas y que recibe el 70% de su financiación reciente de los presupuestos comunitarios.

En España, encontramos a organizaciones como el sindicato Comisiones Obreras, cuya federación catalana recibió 350.528 euros y cuya federación de servicios a la ciudadanía se embolsó 241.264 euros. También la Unión General de Trabajadores aparece en el listado, en este caso por la subvención de 286.088 euros a su federación vasca. En la lista también aparece el sindicato vasco ELA o las ONG Amigos de la Tierra y Mugarik Gabe.

Ante este escenario, resulta preocupante ver que la UE ha destinado más de 100 millones de euros a entidades que promueven medidas contrarias a la agenda de apertura comercial que ha sido esencial para el proyecto europeo desde hace décadas.

De hecho, este tipo de distorsión complica el debate público, ya que infla los recursos de organizaciones que no defienden la posición de la mayoría de los ciudadanos.

Un nuevo enfoque

Conseguir un acuerdo comercial con los Estados Unidos es una de las diez prioridades de la Comisión Europea. El TTIP cuenta con el apoyo de los gobiernos de los Estados Miembros y también de la mayoría de los ciudadanos europeos. Por tanto, si la financiación pública de las ONG ya constituye un tema de debate por separado, más aún cuando nos encontramos con un escenario tan inapropiado como el actual.

Cambiar esta política de la UE ayudaría a ahorrar dinero a los contribuyentes y contribuiría a redefinir el sistema de asignación de fondos europeos. Si se mantiene la financiación a las ONG, proponemos al menos la adopción de las siguientes medidas: (i) Las ONG que reciben fondos públicos deben ser obligadas a revelar la cuantía de las subvenciones recibidas al cierre de cada año fiscal. Además, deben comunicar qué porcentaje de su presupuesto corresponde a la financiación pública. Esta información debe ser de dominio público y de fácil acceso para los ciudadanos europeos. (ii) Las ONG que hagan campaña sobre asuntos y medidas que dependen de la UE no pueden recibir más del 50% de su financiación de las mismas instituciones sobre las que pretenden influir. (iii) Las ONG que reciban más del 25% de su presupuesto anual vía fondos comunitarios no podrán hacer labores de cabildeo o lobby ante responsables de políticas públicas europeas durante los dos años siguientes a la atribución de la subvención. (iv) La Comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo debe hacer un informe anual sobre el tamaño y el alcance de las subvenciones atribuidas a la sociedad civil, desglosando las organizaciones, campañas y actividades que financian con dinero comunitario.

Referencias

EPICENTER (2014). “Investor-state dispute settlement: myths and reality.”
http://www.epicenternetwork.eu/briefings/investor-state-disputesettlement-myths-and-reality/

EPICENTER (2015). “Response: European Commission report on investment
protection in TTIP.” http://www.epicenternetwork.eu/briefings/responseeuropean-commission-report-on-investment-protection-in-ttip/

Comisión Europea (2015). “Public opinion in the European Union.” Eurobarómetro 84. Otoño 2015.
http://ec.europa.eu/COMMFrontOffice/PublicOpinion/index.cfm/ResultDoc/download/DocumentKy/70150

Hilary, John (2014). “The Transatlantic Trade and Investment Partnership: a
charter for deregulation, an attack on jobs, an end to democracy.” Bruselas.

Rosa Luxemburg Foundation.
http://rosalux.gr/sites/default/files/publications/ttip_web.pdf

Mackonis, Adolfas, and Zilvinas Silenas (2013). “Helping themselves: six ways to reform EU funding of NGOs.” Bruselas: New Direction.
http://europeanreform.org/index.php/site/publications-article/helpingthemselves-six-ways-to-reform-eu-funding-of-ngos

Malmström, Cecilia (2015). “TTIP- what’s in it for labour, environment and
sustainable development”. Comisión Europea, Noviembre 2015.
https://ec.europa.eu/commission/2014-2019/malmstrom/blog/ttip-whats-itlabour-environment-and-sustainable-development_en

Comisión Europea. Sistema de Transparencia Financiera.
http://www.ec.europa.eu/budget/fts

Snowdon, Christopher (2013). “Euro puppets: the European Commission’s
remaking of civil society.” IEA Discussion Paper No. 45. Londres: Institute of Economic Affairs. http://www.iea.org.uk/publications/research/europuppets-the-european-commission%E2%80%99s-remaking-of-civil-society

Zuluaga, Diego (2015). “For a fair, transparent and effective ISDS in TTIP.” EurActiv, 16 January 2015. https://www.euractiv.com/section/tradesociety/opinion/for-a-fair-transparent-and-effective-isds-in-ttip/


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