09
sep
Actualidad Económica

En 1986 James Buchanan recibió el Premio Nobel de Economía por sus trabajos sobre la teoría de la elección pública y la economía constitucional. En su obra, el gran economista norteamericano desarrolló un modelo alternativo al convencional en la explicación del funcionamiento del sector público, en el que el comportamiento de los políticos es analizado con el instrumental que ofrece la teoría económica. El político deja de ser para Buchanan ese hombre altruista que lucha por elevar el nivel de bienestar de sus conciudadanos y se convierte en algo mucho más real: un maximizador de su propia función de utilidad.

Naturalmente, cuando se presenta ante sus votantes no les dice: “Elígeme, que quiero el poder”. O: “Tengo muchas ganas de ser presidente”. O: “Quiero colocar en buenos puestos a mis amigos”. Por el contrario, trata de ocultar tales objetivos y se presenta a sí mismo como una persona que se sacrifica por la búsqueda del bien común.

Por ello lo que está ocurriendo en la política española resulta especialmente instructivo y habría interesado mucho a Buchanan, ya que constituye una clara confirmación de su teoría. Porque, en nuestro país, la mayoría de los políticos parece haber renunciado al disimulo y a la ocultación de sus verdaderos propósitos, que antes tanto practicaban. Ya no hay pudor y se piden abiertamente cargos y ventajas particulares, dejando muy claro que los intereses de la gente son algo muy secundario frente a los particulares de los políticos y los partidos.

Como esto se percibe fácilmente, muchas personas están hoy indignadas en España por el comportamiento de sus políticos, a los que acusan de egoístas, aprovechados y maniobreros. No es mi caso, sin embargo. En contra de lo que la mayoría piensa, yo creo que esto es bueno para el país. Cuando la gente vaya a votar debe saber qué hay realmente detrás de unas siglas o unos programas. Debe ser consciente de que la democracia funciona mal… pero también de que es el sistema menos rechazable que existe. Y debe exigir, como defendía Buchanan, que se diseñen normas que moderen las ambiciones de los políticos y su búsqueda del propio interés. Tratemos, por tanto, de encontrar el lado positivo de la situación… aunque esta sea bastante deprimente.


    JOSE ANTONIO PADILLA RIBERO
    Obviamente, no estoy de acuerdo. Eso de poner el otro lado de la cara a costa de que en este te peguen poquito, no lo veo muy claro. Hay que denunciar la ANTIPOLÍTICA. Hay que denunciar, sin perdón ni vista gorda ni pelillos a la mar, mecachisssss, la depredación del poder. Y esto empieza por formar una opinión pública poderosa; formada y crítica. Sí, CRÍTICA. Cuando los políticos sinvergüenzas y/o cobardes serviles por trocitos de poder huelan ese aliento cargado de armas morales tras su cogote y vean que se acaba el chollo, empezarán a hacer mutis por el foro. Si siguen los mismos a pesar de mostrarnos su cara real, es que poco ejemplo se saca o pocas lecturas proporciona ese perdonavidas-a-medias que propones, esa suerte de buenismo dulce, de terciopelo. España es inculta en general, y las maquinarias implacables de los partidos lo saben, y así, con toda la facilidad del mundo esos mismos políticos o sus aventajados sustitutos, proponen que en las escuelas imbecilicen a nuestros hijos con materias buenistas, sectarias y manipuladas, desprovistas de la carga moral y ética de formarlos para un futuro donde puedan desarrollar ideas y criterios propios ante los problemas reales. Hoy los problemas son todos artificiales, propagandísticos, solo tienen buena imagen, aunque estos mismos "falsos problemas" no sirvan para sostener un progreso REAL, el de los hombres y mujeres normales de un país normal en un contexto de normalidad. Los medios debéis formar la opinión crítica y libre de hombres y mujeres poderosos por su carga ética y moral y críticos, frente a la basura ideológica contaminante, no esas acémilas a los que los políticos agresivos y sus súbditos hablan sabiendo que a esa masa acrítico ideologizada le encantan las mentiras y la manipulación siempre que haya una "víctima" del sector contrario chorreando "sangre" (figurado) gracias a un linchamiento dialéctico y descalificante inmisericorde. O sea, dame carnaza que me pone y me regodeo en su degustación y métemela cruzada que me gustará a ese precio.
    JOSE ANTONIO PADILLA RIBERO - 12 sep.RESPONDER

Deja un comentario