19
jun
El Economista

La presentación de las últimas cuentas de resultados de la banca española, revela la consolidación de una serie de tendencias: reducción de los márgenes provenientes del negocio bancario tradicional, subida progresiva de las comisiones, bajada de las provisiones ligada a las salidas netas en mora, menor rentabilidad sobre recursos propios o la reestructuración de una buena parte del negocio para asegurar las ratios de capital que exige Basilea III.

En este sentido, la bajada de la morosidad se ha visto acompañada por un crecimiento paulatino del volumen de crédito concedido, tanto en términos de stock como de flujo, además de un incremento del volumen de depósitos. Este moderado ascenso del crédito podría sugerir una “vuelta generalizada” del crédito y, por tanto, el fin progresivo de la escasez de crédito bancario que ha vivido España en los últimos años.

Sin embargo, a tenor de las cifras publicadas por las entidades financieras y por el Banco de España (BdE), esta “vuelta” del crédito se está produciendo de forma asimétrica, impactando de forma distinta según quién solicite financiación: familias, grandes empresas, pymes o Administraciones Públicas (AAPP). Tal como refleja la última Encuesta de Préstamos Bancarios, la proporción de bancos que han relajado sus márgenes en crédito ordinario comenzó a aumentar antes en el segmento de grandes empresas (primer trimestre de 2013) que en el de pymes y familias (cuarto trimestre de 2013-primer trimestre de 2014).

Al mismo tiempo, la demanda de crédito comenzó a repuntar en el último trimestre de 2013, con un porcentaje neto de entidades que señalaban un incremento de la demanda del 11,11% en el segmento de familias y de un 10% en el segmento de sociedades no financieras. Este incremento se ha intensificado en el préstamo con vencimientos cortos y con una mejora esperada superior al 70% dentro de tres meses en pymes. Puesto que los agentes esperan una reducción de los costes de financiación a medio plazo, prefieren pedir prestado dentro de tres meses a hacerlo ahora.

Esta dinámica crediticia se complementa con los datos contables no auditados de la banca, en los cuales se observa un fenómeno singular: el grueso de los bancos disparan el crédito ordinario a las AAPP mientras que lo reducen al sector privado.

Salvo contadas excepciones en la banca cotizada -Caixabank, sin consolidar Barclays España, aumenta todas las partidas de crédito, aumentando sólo un 0,2% el crédito a las AAPP y BBVA cuyo crédito al sector público cae un 3,6% interanual- en el resto de entidades, el sector público acapara la mayor parte del nuevo crédito en detrimento del sector privado, generándose hacia él un efecto crowding-out o “efecto expulsión”.

Si se observa con detalle el balance de los dos grandes bancos y en términos de stock, Santander está financiando de forma ordinaria a las AAPP con una tasa de crecimiento anual de dos dígitos (+12,9%) y una caída del crédito privado del 4,2%, mientras que BBVA continúa incrementando el volumen de su cartera de renta fija (a un ritmo del 14,1% interanual), la cual se compone fundamentalmente de deuda pública comprada años antes con elevados rendimientos.

Similar comportamiento es el que muestran los balances de Popular, Bankia y Liberbank. En el caso de Popular, el crédito público aumenta un 3,2 por ciento interanual frente a un retroceso del 2,5% del crédito privado. Por su lado, Bankia presta un 2,5% más a las AAPP frente a una caída del 0,9% para el crédito privado, aunque destaca un aumento sustancial del 4,2% en el crédito comercial. Finalmente, Liberbank restringe fuertemente el crédito privado (-7,3%) muy influenciado por la caída del crédito promotor y eleva a tasas de dos dígitos la financiación al sector público (+10,4%).

En virtud de estas cifras, la banca española se divide entre aquellos bancos que siguen financiando al Estado vía compra de bonos y aquéllos que lo hacen vía crédito ordinario. Es decir, entre aquellos que siguen haciendo carry trade y los que ya no lo hacen tras el lanzamiento por parte del BCE de las TLTRO (más liquidez a cambio de conceder más crédito y menos compra de bonos).

En suma, los bancos han reducido la generación de plusvalías vía carry trade, pasando a prestar a los Estados por canales ordinarios, con lo cual, la recuperación de una financiación suficiente para mantener la actividad de familias y empresas continúa condicionada por la financiación a las AAPP.


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