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OkDiario

En esa lucha por el control del comercio, así como de la economía a nivel global, y en aras de favorecer esa competitividad y supervivencia en este mundo globalizado, Londres dió un paso al frente en la toma de decisiones sobre el futuro que le espera a Inglaterra fuera de la Unión Europea. Con el país encabezado por el líder conservador Boris Johnson, Reino Unido se muestra preocupado por lo que le deparará el futuro, así como por la posición que ocupará el país en ese mercado internacional tan provechoso para las economías.

Así pues, el país ha llegado a acuerdos de libre comercio con diversas potencias económicas, como es el caso de China. El objetivo de estos acuerdos no es más que el de presionar la llegada de otros nuevos con el bloque comunitario del que hoy ya no es miembro. Sin embargo, pese a ello, el objetivo de Reino Unido sigue siendo la llegada de un acuerdo comercial con la Unión Europea, su principal socio comercial hasta su salida. Un acuerdo que, dicho sea de paso, se ha atascado hasta el tiempo de descuento.

Tal y como establecía el acuerdo, el 31 de diciembre, Reino Unido y Europa alcanzaban la fecha límite impuesta por ambos para lograr un acuerdo de salida ordenado. Un acuerdo en el que todas las partes, incluida la comercial, quedasen bien identificadas y estructuradas.

Sin embargo, las tensiones por la defensa de los intereses de ambas partes han estado dificultando la llegada de acuerdos en determinados aspectos, entre los que se incluye la relación económica que, como potencias exportadoras que son, mantendrán ambos bloques. En este sentido, una relación económica que, como preveían ambos mandatarios, deseaban mantener, pese a la separación geográfica.

Así pues, a tan solo unos días para cerrar el año, el día de Nochebuena, Reino Unido y la Unión Europea sellaban el tan esperado acuerdo de salida, sin dejar claro el futuro de las relaciones económicas que mantenía el país británico con el bloque.

Para conocer estos detalles, tenemos que remontarnos al pasado 30 de diciembre. A tan sólo unas horas de decir adiós a este 2020, la UE sellaba el acuerdo que garantizaba las citadas relaciones económicas, un acuerdo que llegaba tras 10 meses de duras negociaciones entre el bloque comunitario y el país británico.

El comercio con la Unión Europea, básica 

Con este acuerdo, Reino Unido salva los muebles a tan sólo unos días de cerrar el año. En 1973, cuando entra en el bloque comunitario, el comercio -expresado cuantitativamente como la suma de exportaciones e importaciones sobre el Producto Interior Bruto (PIB)- suponía un 41% del PIB. Sólo un año después ya representaba el 61% del PIB. El peso no ha dejado de incrementarse con el paso del tiempo. Y es que, pese a la caída que se recoge en dicha proporción durante la década de 1990, a día de hoy el comercio representa cerca del 65% del PIB británico.

De la misma forma, conviene indagar en este comercio para darnos cuenta rápidamente de esa dependencia que presentaba Reino Unido, así como de la explicación que tiene ese incremento tras su entrada en la Unión Europea. Si observamos quienes son los diez principales socios comerciales de Reino Unido, siete son países de la Unión Europea, mientras que otro, Suiza, sin ser miembro, sí se encuentra integrado en esos acuerdos de libre comercio.

Únicamente China y Estados Unidos se encuentran en esta lista como países no miembros de la Unión Europea, por lo que podríamos decir que hablamos de un país al que le interesa, y mucho, la llegada de acuerdos con el bloque comunitario, así como sus países miembros.

El comercio que mantenía Reino Unido con la Unión Europea, estimado en 550.000 millones de euros, suponía el 48,5% de las exportaciones que realizaba el país a fecha de 2018, así como el 54% de las importaciones durante el mismo periodo de tiempo.

En este sentido, estamos hablando de un comercio con la Unión Europea que garantiza, de partida, el 50% de las exportaciones, así como un poco más del 50% de las importaciones. En otras palabras, hablamos de una economía muy dependiente, teniendo en cuenta que la contribución computada de China y Estados Unidos no llega al 40% de lo aportado por la Unión Europea. Por esta razón, llegar a un acuerdo con la Unión Europea no era una opción para Reino Unido, sino una obligación. Con el acuerdo, Europa también garantiza sus intereses, así como de sus países miembros.

Por tanto, hablamos de un acuerdo que beneficia ampliamente a las dos potencias, y que debemos celebrar. Ahora bien, el gesto europeo por llegar a un acuerdo en última hora debería motivar a Boris Johnson que, de no haber contado con él, podría haberse visto en un callejón sin salida.


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