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sep
OkDiario

Dentro de pocos meses la salida de Reino Unido de la Unión Europa será un hecho efectivo. Ante las diferencias que Boris Johnson esta teniendo con la Unión Europea -que continúa con su negativa a la renegociación del tratado- el primer ministro británico ha comenzado con la búsqueda de nuevos socios para el comercio y el intercambio de mercancías tras el Brexit

En la lucha por el control de la economía a nivel global, así como la supervivencia de las economías en un mundo globalizado, Londres ha dado un paso al frente en la toma de decisiones sobre el futuro que le espera a Inglaterra fuera de la Unión Europea.

Encabezado por el líder conservador Boris Johnson, Reino Unido avanza en la firma de acuerdos de libre comercio con otras potencias económicas; siendo el objetivo de estos acuerdos presionar la llegada de nuevos acuerdos con el bloque comunitario del que hoy ya no es miembro.

El próximo 31 de diciembre, Reino Unido y Europa alcanzan la fecha límite impuesta por ambos para lograr un acuerdo de salida ordenado. Un acuerdo en el que todas las partes, incluida la comercial, quedasen bien identificadas y estructuradas.

Sin embargo, las tensiones por la defensa de los intereses de ambas partes están dificultando la llegada de acuerdos en determinados aspectos, entre los que se incluye la relación económica que, como potencias exportadoras que son, mantendrán ambos bloques. En este sentido, una relación económica que, como preveían ambos mandatarios, deseaban mantener, pese a la separación geográfica.

No obstante, las tensiones que citamos anteriormente han obstaculizado constantemente la llegada de dichos acuerdos, provocando en el país un estrés, así como una gran incertidumbre, sobre el futuro que le espera a Reino Unido fuera de la Unión Europea, así como la situación en la que se encontrarían sus intereses, en un escenario en el que Europa y el país anglosajón no llegasen a un acuerdo.

Máxime, cuando estamos ante una situación en la que, habiendo sido provocada por la pandemia, la economía se encuentra muy deteriorada, registrando contracciones en el PIB que sitúan al país británico a la cabeza de las economías más deterioradas por el gran shock que ha supuesto el Covid-19 así como las medidas impuestas para contenerlo.

Socios alternativos

Para evitar dicha situación Reino Unido ha iniciado, de forma unilateral, las conversaciones con otros posibles socios comerciales que, de no establecer un acuerdo con la Unión Europea, puedan servir como alternativa para el intercambio de mercancías y el avance del comercio en el país. Unos acuerdos que, la semana pasada, llegaron de la mano de Japón.

Pues, en aras de favorecer los intereses comerciales y, de paso, presionar a la Unión Europea, Reino Unido alcanzó la semana pasada un acuerdo con Japón para iniciar una relación comercial, en la que se incluirían, además, acuerdos favorecedores para el paso fronterizo de personas entre ambas economías. Todo ello, con el aviso por parte de Reino Unido a la Unión Europea para sellar su acuerdo antes del próximo 15 de octubre.

Dicho acuerdo se puede mirar de dos formas: por un lado, tenemos la posición que ocupa Reino Unido, así como la necesidad de llegar a acuerdos con otros países que permitan la continuidad del comercio en el país británico, así como la garantía de que los intereses británicos estarán salvaguardados.

Mientras que, por otro lado, tenemos la posición de Bruselas, a la que Reino Unido ha mandado un claro mensaje en el que se reta al bloque comunitario a alcanzar acuerdos de forma urgente, dada la capacidad manifiesta del país anglosajón para lograr acuerdos con otras potencias que podrían desplazar a Europa como principal socio comercial. En ambos sentidos, una declaración de intenciones de Johnson para garantizar, como decíamos, los intereses británicos y, de paso, reforzar su postura en las negociaciones con la amenaza que supone el acuerdo con el país nipón.

Además, los avisos de Johnson emitidos esta semana anunciaban el desarrollo de otra serie de negociaciones en paralelo, las cuales tenían el objetivo de alcanzar nuevos acuerdos como el alcanzado con Japón, pero esta vez con países entre los que se encuentran Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda.

Acuerdos que, como estima Reino Unido, así como su comité de expertos en materia de comercio internacional, pretenden dotar al país británico de más de 100.000 millones de euros durante la próxima década, debido a los intercambios con estos países, así como, por otro lado, garantizar un marco comercial estable con las potencias económicas con las que está estableciendo sus negociaciones.

Diferencias con Europa

Para Bruselas, las peticiones de Johnson para crear un mercado interior en Reino Unido que garantice los intereses de los británicos es algo inasumible, ya que violaría la normativa establecida. Además, las tensiones generadas por las amenazas que se han emitido con el tema de Japón enturbian esas negociaciones que, como decíamos anteriormente, se encuentran estancadas. Por su parte, Reino Unido ha destacado que el acuerdo comercial con Japón permitirá la llegada de 15.000 millones de libras a la economía británica, dado el intercambio previsto de mercancías entre ambas potencias.

De esta forma, Reino Unido comienza a garantizar su futuro en la búsqueda de relaciones comerciales fuera del marco de la Unión Europea, así como las negociaciones para la era post Brexit. Garantizar un marco comercial estable y los intereses británicos es la prioridad de Johnson en estos momentos.

Europa, por su parte, sigue firme en su postura de no renegociar el tratado. No obstante, los intereses que ligan a los países europeos a Reino Unido deben ser tenidos en cuenta, pues obligan, en cierta forma, al bloque comunitario a llegar a acuerdos con el país británico.

La dependencia podría dar la batalla a Johnson, en un escenario en el que mover ficha primero ha despertado el optimismo de un nuevo Reino Unido capaz de combatir en los mercados internacionales de manera unilateral.


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