13
nov
Diario de Navarra

Un gobierno queda deslegitimado cuando presenta una propuesta tributaria llena de falsedades para parecer más social. Aunque el Ejecutivo foral ha pretendido alejar el miedo, la realidad es muy distinta. Los datos del Informe del think tank Civismo “Desventaja fiscal foral”, basados en cifras oficiales, muestran que la reforma que ha propuesto el cuatripartito sube el IRPF a todas las rentas de más de 19.500 euros brutos.

Además, los contribuyentes navarros, independientemente del nivel de renta, pagarán más en concepto de IRPF que los residentes en País Vasco, La Rioja o Madrid. Si ponemos el foco en los mileuristas navarros, la continuidad del actual régimen tributario provocará que éstos tengan que pagar hasta 436 euros más en el Impuesto sobre la Renta que los madrileños.

Como apunta Cristina Berechet, la autora del Informe, “en 2016, los contribuyentes navarros con rentas bajas y las familias con niños serán los más castigados”. Así, tener hijos en Navarra supone un recargo fiscal que va desde el 4,8% hasta el 126% si se compara con los contribuyentes con niños de Madrid. Pondré un ejemplo. Con una renta por debajo de 16.000 euros brutos y dos hijos, en la Comunidad foral se pagan hasta 500 euros más en concepto de IRPF que en Madrid.

Si nos fijamos en las clases medias-altas, unos ingresos brutos de 62.740 euros van a pagar un 7% más de impuestos en 2016. Estos ‘aprendices de brujo’ han sido eficaces a la hora de desconcertar o asustar a inversores y de impulsar la salida de los mayores contribuyentes. En Navarra sólo se van a quedar rehenes fiscales: aquellos que no pueden irse.

Si el IRPF es un exceso que hará huir el capital intelectual, la modificación del mínimo exento del Impuesto sobre el Patrimonio será catastrófica. De acuerdo con la literatura económica, se traducirá en una caída del PIB, una contracción salarial de hasta un punto porcentual y una reducción del stock de capital de hasta 3 puntos.

No debemos conformarnos con escuchar la enésima rectificación del cuatripartito. No era una declaración informal más, sino la propuesta oficial de la Hacienda foral para los Presupuestos Generales de Navarra. Si Uxue Barkos, la primera responsable de esta reforma fiscal, no cambia el anteproyecto, sus consecuencias serán desastrosas para los navarros y la economía foral.

En cualquier país serio habrían dimitido los responsables de un engaño de tanta importancia. Si además se hace a un mes de las elecciones, con objeto de ganar votos, el fraude es demasiado grave para que quede impune. ¿Por qué cuando uno miente o se equivoca al tratar con la Hacienda foral, ésta le pone unas multas de infarto, mientras que, cuando sucede lo contrario y el que engaña es la propia Hacienda, a sus responsables no les pasa nada? Este imperativo de igualdad ante la ley también debe tener una lectura entre Administración y ciudadanos. El que miente debe dimitir, sea la presidenta del Ejecutivo, un consejero o un contribuyente, grande o pequeño.

El Ejecutivo foral toca de oído y ha puesto de manifiesto su incompetencia en lo poco que ha hecho. Geroa Bai está demostrando que tiene que ceder continuamente a las presiones de sus socios más radicales del cuatripartito. Sorprende el aguante de este “PNV navarro”, porque desde la primera semana ha incumplido su promesa de gobernar con moderación y para todos, no sólo para los militantes de sus socios. El motivo por el que el “PNV navarro” impone una política fiscal opuesta a la que aplica en el País Vasco es claro: provocar la anexión. Desestabilizar económicamente Navarra favorecerá que aumenten los partidarios del rescate a manos de la pujante economía de nuestros vecinos.


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