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Actualidad Económica

Esta progresiva transformación no reclama la atención debida de los políticos, porque no se atreven a encarar un desafío tan complejo como la pérdida de la identidad distintiva de sus naciones. La realidad es tan dura como inexorable. Más del treinta por ciento de los niños que nacen en España tienen al menos un progenitor que proviene de fuera de nuestras fronteras. Además, en el caso de los musulmanes, suele ser habitual que ambos padres sean extranjeros, porque ambos suelen profesar el islam. La España de mañana, inevitablemente, va a ser “multicultural” por dos motivos: la imparable llegada masiva de inmigrantes, y la bajísima fecundidad de los españoles. Si no integramos bien a la segunda generación de inmigrantes, hay riesgo de fracturas sociales, unas tensiones que ya están ocurriendo en Bélgica, Francia y Suecia. A los números que reflejan las estadísticas de nacimientos en España habría que sumarles los niños extranjeros que llegan con muy corta edad a nuestra nación acompañando a sus padres. En julio de 2022 eran el 3,8% de los menores de 5 años. En cuanto a los inmigrantes de tercera generación (nietos de inmigrantes originales), en el caso de los musulmanes, la expectativa refleja un crecimiento exponencial en los próximos años. Soy de los que están convencidos que el mejor modo de ayudar a los inmigrantes es invertir en el desarrollo de los países de donde proceden. Lamentablemente, ha aumentado la proporción de estos desafortunados que vienen a los países europeos ricos a Europa movidos por el incentivo de los generosos subsidios que dan nuestros países. La situación demográfica de nuestro país es deplorable. Con 1,19 hijos por mujer, no conseguimos ni siquiera la regeneración necesaria. Además, en los últimos 45 años en España hemos perdido la mitad de los nacimientos. Si no tuviéramos en cuenta a los hijos de inmigrantes, la caída sería mayor, llegando al 60%. Hoy el ranking se centra en el número de nacimientos en 2021 en los que al menos uno de los progenitores es extranjero. Destaca Gerona con un 50,93%, seguido de Lérida (45,18%). Llama la atención que en esas dos provincias esos porcentajes referidos a emigrantes que proceden de un país musulmán sean, respectivamente, de 25%, y 23,8%, mientras que los que proceden de Hispanoamérica sean 16,0% y 9,5%. La tercera clasificada es Barcelona (45,08%), seguida de Baleares (44,98) y Tarragona (44,81%). Estas terribles cifras debieran preocupar más a nuestros gobernantes. Aunque hay países que están peor que España, como Corea del Sur, con 0,8 hijos por persona (incluyendo varones), la situación de España es muy mala. La triste no es sólo que nazcan pocos niños en las familias españolas, sino la causa que está detrás: la degradación institución familiar, y con ello la de los valores que han caracterizado la civilización cristiano-occidental a la que pertenecemos.


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