30
mar
El Mundo

Siempre que hay una tragedia aérea como la que estamos viviendo estos días nos dicen que “el avión es el medio de transporte más seguro que existe”. El problema es que no es verdad. El transporte aéreo ha ganado en seguridad. Pero también lo han hecho los otros. Y los hechos son tozudos: el autobús, el tren y-dependiendo de qué datos se tomen, hasta el coche-son más seguros que el avión. Pero algo de verdad habrá en lo de que el avión es tan seguro, ¿no? Al menos, desde la perspectiva de alguien al que-como es el caso el autor de estas líneas-le esperan 18.000 kilómetros de vuelos en las próximas cinco semanas (en realidad, más, porque los aviones no van en línea recta).

Desde luego. Pero es que todo depende en la forma en la que se midan las cosas. Si se aplica el sistema que emplean las aerolíneas y los fabricantes de aviones, resulta que el transbordador espacial de EEUU-134 viajes, de ellos dos fatales con destrucción total de las aeronaves y muerte de todos sus tripulantes-era más seguro que, por ejemplo, ir en bicicleta o en moto, y solo un poco más peligroso que ir en coche. La clave es que, para llegar a esa conclusión, aerolíneas y fabricantes de aviones no cuentan el número de viajes, ni el número de horas que se pasa viajando en ese medio de transporte, sino la distancia recorrida.

Pero son ese sistema el coche es apenas un 48,3% más seguro que el transbordador espacial. O sea, que el transbordador no era ni el doble de peligroso que el coche. La cuestión es que los cinco transbordadores-de los que solo sobrevivieron tres-recorrieron en las 134 misiones que llevaron a cabo 864 millones de kilómetros. Eso es más de la distancia de la Tierra a Júpiter. En total, los transbordadores realizaron 20.952 órbitas alrededor de la Tierra. Con esa referencia, catorce muertos y dos naves perdidas es poco.Con ese sistema, las posibilidades de que haya un fallecimiento en un accidente en avión son un 12,5% de las que hay en autobús, que a su vez son un 66% de las del tren, el cual tiene un 80% menos de posibilidades de sufrir un accidente que un coche. El avión, así pues, es 7 veces más seguro que el tren. O 61 veces más que el coche.

Claro que el transbordador espacial, como explicaba antes, llevó a cabo 134 vuelos. En dos de ellos nadie-ni la nave-regresó vivo. ¿Qué pasa si tomamos eso en consideración, o sea, si analizamos las probabilidades de no salir vivo del medio de transporte en cuestión? Y, en ese caso, lo que sale es casi un punto medio entre los otros dos. Porque el autobús sigue siendo muchísimo más seguro que el avión. Y, a su vez, el avión es algo más peligroso que el tren, pero mucho más que el coche. El mayor peligro lo corren los que andan en bici y, sobre todo, en moto.Una medición más adecuada a lo que de verdad nos interesa al común de los mortales es las posibilidades de irnos al Más Allá por hora de viaje. Así no tenemos el timo de la distancia ni el problema del número de viajes.

Todas estas comparaciones son problemáticas. No hay datos muy fiables de muchos países, sobre todo en los accidentes en moto, bicicleta y coche, mientras que los de avión están bien documentados. Pero lo más interesante, en mi opinión, es que en ese tiempo los  accidentes aéreos han descendido de froma clara, como revela este gráfico de aviation-safety.net que recoge el número de accidentes (en azul) y la media móvil de los últimos 10 años (en naranja). Pero también lo han hecho los de coche. Y el parque automovilístico se ha disparado en países de Asia, África y América Latina. Claro que, a su vez, en esos países la gente conduce a veces, por usar un símil aeronáutico, como kamikazes. 

En cualquier caso, parece que la afirmación de que el avión es la forma de transporte más segura debe ser, como poco, puesta muy en duda. No sea que al final nos acaben convenciendo de que el transbordador espacial era lo mejor.


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