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abr
Republica.com

Así comienza el muy leído Wall Street Journal describiendo la noticia de que Putin ha levantado la prohibición de vender misiles a Irán. (Vladimir Putin blew a geopolitical rapsberry at the Obama Administration). El desgarrado modismo traduce lo que siente una buena parte de los medios de información estadounidenses con el anuncio de la eventual venta que empieza a ser abundantemente comentada y criticada.

Los medios yanquis habían dedicado un espacio relativo al apretón de manos de Obama con Raúl Castro, puede decirse que en nuestro país el hecho encontró más cobertura. La incipiente normalización de Washington con La Habana no encuentra en Estados Unidos un mayor morbo. El tema iraní, sin embargo, sí lo tiene por varias razones.

El borrador de acuerdo con Irán logrado por los Estados Unidos y las otras cinco potencias, como ya examinábamos aquí hace una semana, tiene como objetivo impedir o, al menos, ralentizar la construcción de la bomba por Irán. Tanto Estados Unidos, que aboga por el acuerdo, como Israel, que está en contra, piensan que si Irán, una vez firmado formalmente el acuerdo, hace trampas sería relativamente sencillo meterlo en cintura bombardeándolo.

Putin elimina parte de esta posibilidad punitiva. Como sostiene The daily beast, “los misiles de Putin podrían hacer imposible un ataque de EEUU a Irán”. La afirmación es demasiado categórica; contiene, con todo, una gran verdad. Los misiles rusos S-300 reforzarían muy sensiblemente la defensa aérea iraní. Según muchos expertos casi imposibilitarían un ataque al país con aviones convencionales, con los F-16 o los F-A Hornet de la Marina. Habría que recurrir a los de última generación (“Stealth”) lo que plantearía enormes problemas a Israel.

El ministro de Asuntos exteriores ruso Lavrov ha manifestado que es un material “puramente defensivo”. Para los israelíes y los enemigos americanos del acuerdo con Irán la afirmación de Lavrov es un chiste. Si Irán sabe que violando el acuerdo le pueden caer rayos y centellas desde el cielo y ahora se le dan los medios para detener ese aluvión su celo en respetar lo acordado puede disminuir. Un ministro israelí, Yuval Steinitz, que se ha pronunciado en caliente advierte de la gravedad del paso dado por Putin.

Hace unos ocho años que Rusia y Teherán firmaron el contrato de venta de cinco escuadrones de S-300. El trato fue congelado en el 2010 por las sanciones internacionales y, sobre todo, por la presión de Washington y Tel Aviv. Era la época de las relaciones correctas entre Estados Unidos y Rusia. Ahora se enfriaron brutalmente. El gol de Putin a Obama puede estar originado en el berrinche creciente del ruso por las sanciones de Estados Unidos y Occidente después de sus andanzas aviesas en Ucrania. El comentarista Heathar Conley resume: “complicar la vida de Estados Unidos es una prioridad del Kremlim”. Una razón supletoria sería la económica: el contrato con Irán tiene un montante de casi mil millones de dólares y Rusia, entre sanciones y desplome del petróleo, está en un delicado momento financiero.


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