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OkDiario

Después de varias semanas en las que los economistas han estado debatiendo acaloradamente sobre si es óptimo subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), finalmente el Gobierno de España ha anunciado la paralización de dicha subida al menos hasta que se logre un acuerdo con los agentes sociales en una negociación que estima posponerse hasta que la economía y la situación para las empresas mejore.

Como ya avisó la vicepresidenta Nadia Calviño, en una situación como la actual no es conveniente seguir añadiendo riesgos al empleo. En este sentido, a lo que hace mención la vicepresidenta de asuntos económicos es que España -tal y como reflejan los principales organismos al respecto- se presenta como la economía más dañada del conjunto de países que integran la Unión Europea, así como una de las más dañadas del mundo, junto a la economía argentina.

Además, la economía española acusa la mayor destrucción de empleo y de empresas de todo el conjunto de países que conforman el citado bloque comunitario. Una situación que pone de manifiesto esa incapacidad que ha acabado reconociendo el propio presidente.

España sabe que la única forma de levantar la economía es recuperar la situación previa que mostraba el país antes de verse inmerso en una crisis como la que hoy nos afecta. En otras palabras, hablamos de una recuperación que solo llegará con una fuerte recuperación del empleo, así como de toda esa capacidad productiva extinguida durante esta crisis.

Es decir, la recuperación de cerca de un millón de empleos que se han visto afectados y que plasma la tasa de paro efectiva que a día de hoy se sitúa en el 21,5%, así como la destrucción del tejido empresarial que, atendiendo a los últimos informes que presenta el Banco de España, presenta la quiebra técnica de un 30% de las empresas en el país.

Sin embargo, el carácter procíclico que ha mostrado la economía española en su comportamiento a lo largo de la historia le lleva a destruir más empleo en situaciones que, como hoy, se muestran fuertes contracciones. En esta situación, este comportamiento dificulta la recuperación de la economía española, en tanto en cuanto no podemos contar con nuestro mercado laboral para recuperar todo ese dinamismo perdido.

No subir el SMI

Si a esta situación le añadimos más escollos, como sería incrementar el SMI en una situación como la actual, lo que a priori podría ser una medida para ayudar a aquellos que peor lo están pasando por sus deterioradas rentas, en estos momentos no haría más que seguir acentuando una factura que ya presenta un importe muy elevado.

Resumidamente, esto es lo que muestra la revisión que han hecho diversos economistas del Banco de España a la subida que aplicaba el Gobierno el pasado año en el SMI. Una subida que, en adición a las otras subidas aplicadas en años anteriores, situaban la tasa de crecimiento de los salarios en el 30%. En este sentido, los economistas han tratado de ver los efectos de la subida, especialmente de la última, en un mercado laboral que venía desacelerándose desde el año pasado.

Los resultados que muestran los estudios, y a falta de seguir indagando en las conclusiones, arrojan la destrucción de entre 40.000 y 50.000 puestos de trabajo. Y es que, no debemos olvidar que hablamos de una medida que esconde parte de esa destrucción, dado que no solo debemos tener en cuenta el empleo que se extingue, sino aquel que, aun no pudiendo computarse con exactitud, deja de crearse por dicha medida.

Ante semejante situación, con una tasa de paro estructural que ya supera el 16%, con un desempleo juvenil que se sitúa a la cabeza del resto de países europeos y  con una destrucción de empleo que ya roza el millón de personas, añadir más rigidez a nuestro mercado laboral no es más que un escollo que dificultaría la recuperación de la economía.

Especialmente cuando los informes del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el comportamiento de los distintos mercados laborales a lo largo y ancho del planeta muestran que aquellos que son más flexibles son precisamente los que menos destrucción acusan.

Como digo, España debe incrementar su SMI, así como hacerlo de forma periódica, siendo nuestro objetivo esa convergencia con las primeras potencias económicas europeas. Ahora bien, esto debemos entenderlo como un objetivo a medio-largo plazo.

En medio de una crisis de dimensiones históricas, y atendiendo a las particularidades que presenta nuestra economía, así como a los informes que se han publicado, subir el SMI no es una medida que debamos aplicar en momentos como el actual. Al menos si, como digo, el objetivo que tiene el Gobierno es recuperar lo perdido para, con ello, recuperar la economía.


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