16
sep
Republica.com

Se dice con frecuencia que las clasificaciones de universidades y centros de enseñanza a semejanza de los índices de audiencia de televisión son algo errático y poco riguroso.

Puede que haya algo de eso. Con todo, las agencias de publicidad contratan y colocan un spot en un programa en función de los índices de audiencia por imperfectos que estos resulten. No hay otra base. Así, la Superbowl estadounidense arrastra los spots más caros de la televisión mundial. Son unos 100 millones de consumidores los que se presume ven esa final. Hay que pagar, en consecuencia, más de dos millones dólares por los quince segundos de un anuncio.

Las listas de las mejores instituciones académicas pueden tener también los pies de barro aunque alguno de los datos que manejan, rapidez en encontrar un empleo bien remunerado etc. tengan su peso.

El periódico The Guardian publica el martes el último “ranking” de Universidades. Una vez más, las estadounidenses marchan muy destacadamente en cabeza y las españolas, así como las italianas, bastante a la cola.

Resulta curioso oír a cierta izquierda española y europea hablando sobre la cultura en Estados Unidos, (el escritor alemán Joffe escribe que hay una “obsesión europea” con que Estados Unidos son moralmente deficientes y culturalmente retrógrados). Ese país, se afirma, dominado por élites capitalistas, sería enormemente ignaro, las manifestaciones culturales seguidas sólo por una minoría, las buenas universidades sólo asequibles a los ricos etc…

La realidad no es del todo así: 70% de los ganadores del Nobel en disciplinas científicas son estadounidenses, en el país hay una biblioteca por cada 2.500 habitantes mientras que en Francia la hay por cada 13.600 etc…, los estudiantes aventajados de Asia, la China comunista incluida, anhelan estudiar en Estados Unidos etc… La lista de The Guardian de las 200 primeras universidades del mundo parece explicar por qué.

En ella hay 5 americanas entre las diez primeras (4 británicas y 1 suiza completan el pelotón de cabeza) y 18 entre las cincuenta mejor puntuadas. Las asiáticas, Singapur, Corea, Hong Kong salen muy bien paradas y asombra que Australia tenga 4 en el primer centenar. Igual que Alemania.

Presumiblemente, las instituciones germanas no estarán conformes con esta clasificación. Posiblemente tampoco las francesas, hay pocas galas y la primera está situada en el lugar 23. Con todo, lo nuestro continúa siendo aparentemente penoso. No hay ninguna española entre las primeras ciento cincuenta. Dos catalanas entre ellas la autónoma de Madrid aparecen en los puestos 166,178 y 190. Argentina, Brasil y Méjico logran situar una delante de las españolas.

No es la primera vez que una autoridad académica española me cuestiona, con seriedad, los criterios utilizados en esta clasificación. Puede, en efecto, que carezca de todo el rigor necesario pero es lo que trasciende. Es la imagen que damos. Igual que en la clasificación de máster económico nuestro país sitúa regularmente a dos instituciones entre las diez mejores del mundo, la clasificación de las universidades, por imperfecta que sea, nos deja a los pies de los caballos. Unido a las conclusiones del Informe Pisa, en el que nuestros estudiantes se mueven en los últimos puestos entre 24 países (en el 22 en comprensión de las matemáticas) no ayuda ni a la Marca España ni a nuestro desarrollo científico o cultural.


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