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jul
Republica.com

Los detractores, numerosos, de Obama están que trinan. La apertura de relaciones con Cuba ha irritado a unos pocos y el Presidente tendrá dificultades para lograr que los senadores den el visto bueno al nombramiento de un Embajador. Es posible, por lo tanto, que la misión yanqui en La Habana sea dirigida durante un cierto tiempo por un Encargado de negocios. No es grave.

Con todo, esa medida, la de Cuba, ha levantado menos ampollas que la firma del acuerdo nuclear con Irán suscrito con este país por las seis grandes potencias, las cinco del Consejo de Seguridad y Alemania. Aquí, las suspicacias, los temores se acentúan. Hay serias cuestiones de seguridad envueltas, es decir el temor de que tarde o temprano Teherán posea la bomba nuclear a pesar del acuerdo, y, por otra parte, Israel, enemigo furioso de cualquier concesión a los ayatolás, no va a dejar de mover a amigos y su poderosa máquina mediática en Estados Unidos para recordar los peligros de unos iraníes sin sanciones económicas y con intenciones siempre aviesas.

Los adversarios de Obama, los que piensan que se ha bajado los pantalones ante Irán otorgando mucho y aceptando promesas vacuas, tienen algo de razón pero no quieren considerar la alternativa que el propio Presidente ha subrayado: si no se llegaba a un acuerdo, aún con lunares, ahora habría que haber atacado a Irán ya, los ayatolás estaban cercanos a conseguir la bomba; con el acuerdo, al menos se atrasa esa posibilidad y las inspecciones, aunque imperfectas para los detractores, serán más severas y permitirán reaccionar.

Ante la irritación de abundantes congresistas, y no sólo de la oposición republicana, el Presidente ha anunciado que lanzara el veto si los opositores ganan la batalla de la repulsa en el Congreso. Eso significa que en segunda votación deberían conseguir una mayoría de dos tercios lo que es improbable.

Con el ambiente enrarecido, otro hecho ha venido a caldearlo más. El Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado de forma unánime el acuerdo firmado con Irán, lo que significa que pasados unos meses los miembros de la ONU pueden volver a comerciar con Teherán, comprarle petróleo etc… (la venta de armas deberá esperar unos años). Los senadores suspicaces deducen que Obama arteramente ha forzado el voto en la ONU para presentarlo como un hecho consumado que hace más incómodo el voto de los opositores en el Congreso americano. Piensan que ellos deberían haberse pronunciado antes. El Secretario de estado Kerry los ha bajado de esta nube declarando que era un poco presuntuoso pensar que la comunidad internacional, incluidas las grandes potencias, se iba a plegar al calendario y los deseos del legislativo de los Estados Unidos. Si los otros no querían esperar poco se podía hacer para impedirlo.

El tema dará que hablar. Pasado el período fijado, todas las naciones podrán comerciar con Irán diga lo que diga el Congreso de Estados Unidos. Y si los negacionistas triunfasen en el Congreso porque no se fían de los ayatolás y temen que el día de mañana Teherán con el arma nuclear creará serios problemas a Estados Unidos y no a Rusia o China, los iraníes podrían, a su vez, no ratificar el tratado y nos encontraríamos en una inquietante situación.


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