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abr
El Mundo

Las incoherencias flagrantes en política vienen desde la antigüedad. En nuestra época esas contradicciones se han convertido, sin embargo, en algo tan frecuente que ya no llaman la atención. El abanico es extenso:

La señora Aguirre manifestaba con rotundidad hace días cuando iba a ser designada que no aceptaba que le hicieran las listas de su candidatura. Llevaba mucha razón, no hay nada más disfuncional que te coloquen gente que no conoces o en la que no confías y que luego ha de gobernar contigo. No obstante, cuando llega el turno de la señora Cifuentes la candidata a la Comunidad afirma con parecida rotundidad que ella no ha hecho la lista de su candidatura. Se la han hecho desde el partido que preside precisamente Aguirre.  ¿Sirve la discrecionalidad, la autonomía para una y para la otra no?

En el partido socialista vemos a un enrabietado Pedro Sánchez denunciar la corrupción del Partido Popular, “algo sistémico” según él, en las misma fechas en que dos muy altos cargos de su formación, Chaves y Griñán, declaran ante el Supremo por el caso de corrupción mayor de los últimos cincuenta años. Hablo de los ERES. ¿Son todos los imputados del PP chorizos y de los del PSOE ninguno? Oímos al veterano Felipe González, persona para mí coherente,  declarar que Zapatero debió dimitir el día que se vio forzado a hacer recortes económicos. Sin embargo, las videotecas nos muestran un vídeo de aquella época en el que Zapatero ante su grupo parlamentario enfatiza que acababa de recibir un mensaje muy cariñoso de González felicitándole por las medidas adoptados y alabando su sentido de la responsabilidad. ¿Tiene mala memoria Felipe o Zapatero mentía?

Como Irán está de moda por el tema nuclear, leemos que los ayatollas van a dar un paso trascendental de “apertura”: van a permitir nada menos que las mujeres puedan asistir a los partidos de béisbol. ¡Como suena!. A los de fútbol y baloncesto, no. Parece que los jugadores lucen ahí atuendos más provocativos.  Sin embargo, este régimen que trata a las mujeres como menores de edad, que las rebaja, -el testimonio de una fémina en un juicio sigue teniendo la mitad del valor que el de un hombre-,  es amigo, y según algunos financiador, de  Podemos un partido que brama por la igualdad y contra los privilegios de cualquier clase de casta. ¿Hay más privilegios y más casta que tener sumisa o aherrojada en el siglo XXI a la mitad de tu población?

En el terreno internacional también cuecen habas. Grandes. El dirigente de un país que ha aumentado su pobreza y su índice de delincuencia en los últimos años y que padece escaseces angustiosas en productos de primera necesidad, me refiero al bocazas de Maduro, llama racista a Rajoy y le acusa de empobrecer socialmente a España. Putin, de su lado, levanta la prohibición de vender misiles a Irán antes de que este país firme el acuerdo de parar su programa nuclear. Flaco servicio a los negociadores del acuerdo entre los que Rusia se encuentra.  Obama, progre y premio Nobel de la paz, ha aumentado espectacularmente los bombardeos con “drones”(aviones no tripulados) sobre objetivos terroristas. No faltan los daños colaterales. Ha MULTIPLICADO las cifras del conservador Bush.

No olvidemos a los intelectuales. Moría estos días el aclamado novelista Gunther Grass. Han llovido los elogios pero también asoma una puntita de contradicciones. No es que se opusiera con ardor a la reunificación de Alemania, que se opuso,  sino que se descubrió en su momento que el gran y eficaz fustigador del nazismo había luchado en una unidad del ejército de Hitler. Es posible que fuera obligado a hacerlo, ¿pero por qué lo ocultó celosamente durante décadas?


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