24
jun
La Gaceta

El debate de menos regulación o más desregulación continúa abierto. Sus efectos en la crisis siguen dando que hablar. Parece que el control de los Estados sobre las empresas y sobre la sociedad tiene más resultados negativos que beneficiosos.

En la jornada “Desregulación vs. Regulación” organizada por el think tank Civismo, los expertos se dispusieron a analizar los daños que provocan las políticas intervencionistas y sus consecuencias.

María Blanco, miembro de Instituto Juan de Mariana, admitió la necesidad de unas normas que regulen el mercado, así como leyes para convivir, aunque a veces se establecen para conseguir determinados fines, como la competencia perfecta. Blanco explicó que esto supone un problema porque no coinciden con la realidad.

Así, “requerimos de un regulador que aproxime los fines reales a los que la autoridad se ha propuesto”, detalló la economista . Sin embargo, esos moderadores no están solo para regular, sino también para perseguir sus propios intereses. No debería ser así, lamentó Blanco, quien abogó porque las instituciones faciliten el uso de la información y permitan que cada uno coordinen sus fines.

Enrico Colombatto, director del Center of Economic Research en Turín, culpó a los gobiernos de haber llevado a los ciudadanos de meter el dinero en sitios equivocados, como los bonos del Estado, prometiendo con devolverlo sin problema. “De ahí surgió la burbuja de España, Irlanda y EEUU”, recordó Colombatto. Explicó que a través de los impuestos, los gobiernos se hicieron con el dinero de los contribuyentes y transfirieron esos ahorros al consumo: “El gasto público es principalmente consumo”, aseguró, “se ha vendido la regulación como una garantía pero es un gran engaño”.

Colombatto abogó porque los países que sean capaces de desregularse saldrán antes de la crisis. “Hay
mucha gente que tiene dinero debajo del colchón deseando invertirlo”, aseguró y lanzó un avisó a “italianos y españoles que regulan muy bien” que aprendan de otros países como Austria o Suiza para atraer inversiones.

Lorenzo Montanari de Americans for Tax Reform hizo alusión al tratado de libre comercio entre EEUU y Europa. De aprobarse, al reducir las barreras no arancelarias, llevaría a crear hasta siete millones de puestos de trabajo y permitiría incrementar el PIB en un 3%.

“En agricultura, hay más funcionarios que agricultores”, bromeó Alexandre Pierron Darbonne, CEO de Planasa. El ejecutivo defendió una mayor libertad para los empresarios y una menor regulación. “Desde las Administraciones nos dicen incluso qué tenemos que investigar, ya no sólo regular”, comentó Pierron Darbonne, “algo que nosotros sabemos hacer mejor porque es nuestro negocio”. También explicó que la regulación debería basarse en principios más generales y dejarse de normativas “inútiles”. A su juicio, la regulación supone una enorme pérdida de competitividad para las empresas.


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