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El Economista

La separación de la Seguridad Social del Ministerio de Trabajo es una de las principales novedades que surgen tras la formación del nuevo Gobierno. Sin embargo, habida cuenta del reto que entraña para toda la sociedad española la reforma del sistema público de pensiones, parece que el gasto extra de dotar de un gabinete ministerial ex profeso para esta empresa no supondrá un conflicto ni fuente de polémica más allá de las rutas que allí se tracen para adoptar medidas que demanda el reequilibrio de las cuentas del organismo encargado de pagar las pensiones en nuestro país. Y este, precisamente, es el prisma desde el que se valorará a futuro la eficacia del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones que durante los próximos cuatro años capitaneará el designado José Luis Escrivá.

Y más allá, parece generalizada entre la opinión de los expertos que haber puesto a un auditor público a las riendas del proyecto supone un halo de esperanza de cara a abordar las medidas que implican la reducción de un déficit que se enquista cada año en el entorno de los 18.000 millones de euros y una senda de gasto creciente guiada por el crecimiento de los precios de consumo, con el agravante de la demografía menguante y la inmediata jubilación de la generación del baby boom, que generará durante décadas una presión extra para la Tesorería de la Seguridad Social.

“A la vista de su trayectoria en el Banco de España, en el Banco Central Europeo, en la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal española (AIReF), y de su carácter de técnico independiente que goza de la confianza de unos y otros, este economista puede resultar la persona indicada para afrontar los graves retos que afronta la Seguridad Social y, en este sentido, parece estar suscitando cierto consenso y una buena acogida”, apunta el abogado en Mercer, Antonio Méndez, aludiendo a la importancia de impulsar las medidas necesarias con un criterio técnico.

“El nuevo ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones tiene una demostrada capacidad técnica y una trayectoria profesional excelente. Sus equipos han sido de carácter técnico y seguirán siéndolos”, celebra el profesor de Economía en la UAH, Juan de Lucio añadiendo que no recela del debate y sus propuestas pueden ser en ocasiones provocadoras, lo que “le permitirá demostrar su capacidad política para poner en marcha medidas necesarias en el ámbito de las responsabilidades de su cartera”.

Más allá, Diego Valero, presidente de la consultora Novaster, apunta que “la separación es buena, la Seguridad Social asume una parte mayoritaria del presupuesto estatal, y que tenga entidad propia en un ministerio es necesario, al igual que otros países de nuestro entorno han hecho”. “Lo que yo haría es que este Ministerio lo fuera no solo de Seguridad Social, sino íntegro de pensiones, es decir, que la regulación de las pensiones complementarias -cuanto menos las que surgen del ámbito laboral, como las pensiones de empleo- estuviera integrado en el ámbito de este Ministerio, para tener una visión global. Si alguna vez se va a desarrollar un esquema del estilo británico, del que tanto se ha hablado, tiene más sentido, en mi opinión, que esté enmarcado de forma global junto a las pensiones públicas”, explica Valero añadiendo que espera se ahonde en el análisis objetivo riguroso de la realidad del sistema de pensiones, las experiencias internacionales y el uso de la economía conductual en las reformas que se propongan.

Por su parte, el director de la Fundación Renacimiento Demográfico, Alejandro Macarrón, confía en que Escrivá impulsará reformas “más o menos razonables” en el sistema de pensiones para los próximos años. “Pero esto serviría muy poco, pasados unos lustros, sin más natalidad, cuyo bajísimo nivel es una formidable amenaza estructural para nuestra Seguridad Social y la pujanza económica futura de España en todos los ámbitos. Y solo con más inmigración no basta. En ningún país occidental de un cierto tamaño ha sido ni puede ser suficiente para cubrir del todo el hueco demográfico que deja la baja fecundidad nativa”, apunta acerca del envejecimiento poblacional.

Por su parte, el investigador principal de la Fundación Civismo, Javier Santacruz, señala que el nombramiento de José Luis Escrivá tiene “extraordinaria relevancia”, ya que va a tener el control de la parte “más problemática” del actual déficit público como es la caja de la Seguridad Social. Así, señala entre sus objetivos, solventar a corto plazo la grave situación financiera de la Seguridad Social, para lo cual se requiere pasar todos aquellos gastos que no tengan naturaleza contributiva estricta a PGE y contribuir a largo plazo con una fórmula alternativa al índice de revalorización de las pensiones que permita revalorizaciones con un IPC modulado.


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