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may
Vocento

La pérdida del trabajo es siempre un drama y, de modo especial, para quienes tienen a su cargo una familia con niños. Ese grave problema se acentúa en profesiones de menor valor añadido, porque suelen contar con salarios bajos, y ahorros más escasos. El Banco de España ha publicado los datos sobre los puestos de trabajo destruidos por la Covid-19, y resultan escalofriantes. En España, se han perdido 3,75 millones de empleos, pero con una distribución nada uniforme por comunidades. La estimación, que incorpora también el comercio, deja en la peor situación a Canarias, con un 38,1% de ocupados menos. Le siguen Baleares (-32,9%), La Rioja (-32,0%) y Andalucía (-22,4%). En el extremo contrario se sitúan Navarra, (-13,4%), y Aragón (-16,3%).

Estos resultados pueden explicarse por la dependencia que presentan las regiones respecto del turismo, el sector que ha perdido más ocupados a causa de la Covid-19. Si estudiamos su incidencia en el empleo autonómico a través del porcentaje de personas que se dedican a esta actividad sobre el total de ocupados en el cuarto trimestre de 2019, se aprecia que Canarias, con un 29,5% y 277.282 puestos de trabajo, es la comunidad en la que alcanza el valor más alto. Le siguen Baleares (24,6% y 140.206), Andalucía (14,3% y 477.655), Cataluña (13,6% y 471.291), y Cantabria (13,3% y 32.541).

Fuente: Vocento

Sorprenden los bajos datos de Murcia (7,0% y 42.491), pero, quizá, su imagen vacacional se deba a que en ella hay muchas segundas viviendas. Las otras dos con una ratio más reducida son Extremadura (9,1% y 34.497) y La Rioja (9,4% y 13.188), algo lógico al carecer de costa.

Existe una corriente de opinión, supuestamente progresista, que perjudica al turismo. Esta actitud minusvalora los negocios maduros con gran volumen, que funcionan bien, y en los que hay futuro, a la par que encumbra áreas minoritarias que no generan puestos de trabajo, pero que están de moda. Con la recesión pavorosa que viene, resultaría suicida para la economía que el Gobierno no diera prioridad al turismo, ya que supone el 12,3% del PIB y el 12,7% del empleo.

Mientras otros países han abierto corredores sanitarios seguros para atraer turistas, España exigía una cuarentena. Esta noticia se difundió en aquellas
naciones que más turistas nos aportan. Luego se dijo que en julio se abrirían las fronteras, cuando ya el daño estaba hecho. ¡Qué pena! Otra circunstancia que ha perjudicado la actividad hotelera ha sido que, hasta que no termine la fase 3 del estado de alarma, no pueda haber desplazamientos a otra provincia. Habría resultado más oportuno que, en la fase 2, se hubieran permitido estos traslados, con algún certificado. Hay fórmulas para proteger el turismo. Lástima que se hayan desperdiciado.


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