27
jun
Diario de Navarra

El Día de la Liberación Fiscal llegará este año a Navarra el próximo martes 30 de junio. Será un día antes que en 2019 debido a que este año es bisiesto. Para entonces, los navarros habremos trabajado, de media, 182 jornadas para cumplir con las obligaciones tributarias. Es el cálculo que realiza el think tank Civismo que asegura que los navarros se ‘liberan’ de pagar impuestos 4 días después que en el conjunto de España donde el pago finalizó ayer, día 26. Los últimos en ‘liberarse’ serán los catalanes: el 5 de julio y unos días antes, el 2 y 1 de julio, lo harán cántabros y castellano
manchegos, respectivamente.

En el último año en la Comunidad foral no se han producido novedades fiscales significativas que hagan variar el número de jornadas dedicada a pagar impuestos más allá, matiza Civismo, de una “leve” rebaja de IRPF en el tramo de menor renta, vía ampliación de los límites para aplicar la deducción por trabajo y deflactación de las tarifas, pero combinada con una subida “notable” de Patrimonio y Sucesiones. “Aún así, el navarro medio tiene que trabajar el mismo número de jornadas que en 2019. Si el Día de la Liberación Fiscal llega un día antes se debe a que este año es bisiesto”, indica el think tank.

Dentro del cómputo impositivo global, el peso de los gravámenes traducidos en días se distribuyen así: las cotizaciones sociales suponen, de media, 103
jornadas de salario y el pago del IRPF precisa de 34 días, los mismos que en 2019. El resto de tributos también permanecen inalterables en cuanto a número de jornadas: 25 para el IVA; 11 para Impuestos Especiales y 5 más para la categoría de Otros, que incluye el IBI, Patrimonio, Sucesiones o Matriculación.

La Fundación alude al gran impacto que tienen el IRPF y las cotizaciones sociales, cuya suma denomina “cuña fiscal”, y que, asegura, reduce el salario neto de los trabajadores de manera significativa. Así, de cada 100 euros que paga el empresario en coste laboral, el ocupado de entre 16 y
29 años cobra 64,03; el de entre 30 y 44 años, apenas 62,41 euros; el de entre 45 y 64, solo 61,58 euros, y los mayores de 65 años ingresan 87,69 de forma efectiva gracias a la ausencia de presión de las cotizaciones sociales. “La subida de las rentas salariales, a causa del incremento del salario mínimo en 2019, ha provocado un repunte de la cuña fiscal notable entre la población más joven (16-29 años”, avisa en su informe.

Así, un aumento no especialmente abultado del salario (564,29 euros anuales) implica dejar de percibir más de la mitad de la reducción por rendimientos del trabajo y, por tanto, que la subida de IRPF termine resultando más elevada que la del propio salario (736,54 euros).


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