15
mar
La Razón

Estanterías de supermercados vacías por culpa del miedo. La última vez que eso ocurrió en España fue el 23-F. La causa era bien distinta en su superficie. Pero en el fondo de ambos casos estaba el pánico a no poder salir de casa, al desabastecimiento y al caos generalizado. Lo más seguro, según la mayoría de expertos, es que el coronavirus, como aquel asalto al Congreso, se quede en un susto. Sin embargo, cuando se acabe la crisis sanitaria y regrese la calma a la sociedad, sus huellas seguirán palpables en una economía que no se recuperará de la noche a la mañana.

El coronavirus está suponiendo una caída tremenda de la actividad, dejando cifras desalentadoras. La Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) prevé una bajada de los fl ujos de Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel mundial de entre el 5% y el 15% en el periodo 2020-2021. Este tipo de descensos provocará que la desaceleración, que ya se venía experimentando, se acentúe. También pronostica que la economía global aumente por debajo del 2,5%. Por lo tanto, lo normal es que este año, y puede que el siguiente, la mayoría de los países afectados no cumpla sus objetivos de crecimiento.

Países

Precisamente, a principios de abril se publicarán los datos del Producto Interior Bruto del primer trimestre del año. Y prometen ser lúgubres porque las consecuencias económicas de la crisis del coronavirus «se circunscriben al corto plazo, donde un shock negativo de demanda como el que estamos viviendo tiene fuerte repercusión sobre lo que fundamenta el PIB como es el consumo y el sector exterior», sostiene el investigador principal de la «think thank» Civismo, Javier Santacruz. El primer ejemplo lo ha dado Japón, uno de los países más expuesto a la influencia de China y el coronavirus. Su economía ha decrecido un 7,1% en los últimos tres meses, un porcentaje difícilmente recuperable a corto e incluso medio plazo.

Nadia Gharbi, economista de Pictet WM, afirma que, de momento, «servicios y fabricación se están viendo afectados» por las restricciones impuestas por los gobiernos europeos a los viajes, las concentraciones masivas y por las dificultades que atraviesan las cadenas de suministro. El turismo, estandarte de la economía española, «es muy sensible» ante estas circunstancias, comenta Gharbi. Por lo que tenemos que estar preparados para un dato pésimo en el primer trimestre. En Europa, ningún país se salva de los perjuicios de esta crisis sanitaria, pero los otros dos territorios que peores registros podrían presentar serían Italia y Alemania. Explica Gharbi que «las encuestas de febrero de la Eurozona ya han revelado primeros signos de perturbación en las cadenas de suministro, así como menor demanda de exportaciones europeas (la Eurozona es más abierta que EE UU o la propia China). Alemania está particularmente expuesta al consumo chino y a la interrupción de la cadena de suministro, mientras que en Italia las regiones más afectadas, Lombardía y Véneto, representan alrededor de 30% del PIB italiano y 40% de su producción industrial. Además, se de la circunstancia de que son de las regiones más visitadas del país transalpino», donde el turismo representa el 5,5% del PIB, 13% con efectos indirectos.

Sectores

Las empresas relacionadas con este sector, agencias de viajes, hoteles, aerolíneas, no recuperarán los beneficios perdidos. Y veremos hasta qué punto dejarán de ingresar, porque si esta crisis dura hasta una temporada alta, la de Semana Santa, el golpe sería muy duro para las cuentas anuales, tanto que podría arrastrarse los años siguientes por muchas ayudas que faciliten los gobiernos.

Otro sector al que se le pueden descuadrar las cuentas a largo plazo es el de los seguros. Sus compañías están llevando a cabo unos gastos bastante elevados que hace apenas dos meses no preveían. 10,3 millones de personas en España tienen cobertura sanitaria y el coronavirus provocará que recurran a ella más asegurados de lo normal. Desde la patronal que representa a estas empresas, Unespa, manifiestan que asumirán los costes para apoyar a la sanidad pública. Además, «el seguro de asistencia, entre tanto, sufragará las atenciones médicas que reciban aquellas personas aseguradas que resulten infectadas por el coronavirus durante un viaje dentro de los límites fijados por el contrato. Los seguros de asistencia suelen contemplar, asimismo, la cobertura de los gastos de desplazamiento, alojamiento y manutención de, al menos, un acompañante».

Muchas empresas se han preguntado quién se hace cargo de los gastos realizados para los vuelos y estancias de las que no disfrutarán por la cancelación de los eventos. Depende de cómo se haya contratado. Si lo ha hecho por libre, no le queda otra que aceptar el dinero perdido, lo que para las empresas pequeñas resulta una gran merma, y si lo ha hecho a través de una agencia de viajes, será ésta la que probablemente asuma los costes. Claro que las agencias no pasan por su mejor momento, y un buen número de devoluciones para una pyme puede ser definitivo para su negocio. Aunque los gobiernos extiendan medidas para evitarlo, todo dependerá del incierto impacto y duración de esta crisis sanitaria.

El aplazamiento o cancelación de congresos sectoriales supondrá un fuerte daño para los fabricantes que no pueden exponer a los compradores sus nuevos productos. Pongamos el caso del vino español, que acude a numerosas ferias extranjeras para que los empresarios extranjeros de la bebida y la alimentación conozcan sus últimas novedades y las adquieran. En eso se basa gran parte de la exportación, que se verá paralizada por las suspensiones.

Consumo y productividad

Debido a ésto y a la reducción del consumo diario, en numerosos sectores se generará un «stock» de productos que hasta que la situación no se normalice no se volverán a vender. Y para no seguir acumulando stock se retrasarán las nuevas fabricaciones o se rebajará el ritmo de producción. Porque, además, como el descenso de la actividad ha sido por un periodo tan prolongado que se ha acumulado tanta ausencia de demanda que será imposible recuperarla toda.

No habrá una «explosión» de las compras que libere el «stock». Aunque en el momento en el que los contagios y las muertes se empiecen a rebajar sí que experimentaremos un regreso de la demanda a niveles positivos y empezará una recuperación en forma de «V», explica Santacruz. «Los consumidores tienen reacciones más extremas que los empresarios», por lo tanto, primero habrá un pico de demanda, luego una segunda etapa en la que se comprará, pero no tanto como es habitual y, por último, un nuevo pico antes de regresar a la normalidad.

Será entonces cuando la productividad vaya recuperando su ritmo habitual. Ya está sucediendo en China, foco del virus pero donde la situación se da por controlada. Se debería recobrar incluso más rápido «cuando lo más afectado es el sector servicios», apunta Santacruz. Por lo que en España, donde estas actividades han sido las más perjudicadas, nos sobrepondríamos antes que el gigante asiáticos.

Los supermercados son los que están viviendo unos días de mayor locura consumista. Por las redes han corrido imágenes de estanterías vacías, sobre todo de productos como la leche, los enlatados o la carne. Los propios trabajadores de los establecimientos han confesado que nunca había experimentado un caos similar, con colas eternas. Una circunstancia que ha tenido lugar en Madrid después del anuncio de la suspensión de las clases durante dos semanas. Esa noticia fue la que realmente puso a la gente alerta, como si se admitiese que la crisis es más grave de lo que parecía.

Cabe preguntarse si, este exceso de compra de comida provocará que en las semanas consecutivas los supermercados se vacíen de gente porque ya tengan lo suficiente. Santacruz no cree que eso vaya a ocurrir, «puesto que la demanda de productos alimentarios suele ser más estable que otros productos por ser bienes de consumo necesario».

Gobiernos

Si en las estanterías de los supermercados están quedando vacías, en las arcas públicas también quedarán más huecos de los esperados a estas alturas del año por las administraciones. Las circunstancias han obligado al Gobierno a realizar gastos extraordinario que puede trastocar las cuentas de los Presupuestos. El fin es apoyar a los ciudadanos para que lleguen a final de mes y a las pymes para que no tengan que cerrar.

Las ayudas a los padres que no vayan a trabajar (sean asalariados o autónomos) por tener que quedarse en casa cuidando de sus hijos (ante el cierre de los colegios) será de unos 50 millones de euros, calcula el ministerio de Seguridad Social. Además, los ingresos se reducirán porque se aprobarán deducciones fiscales y rebajas en las cotizaciones para los trabajadores por cuenta ajena afectados por el coronavirus.

El objetivo de las medidas adoptadas por los gobiernos de todo el mundo son evitar que los riesgos se hagan sistémicos, que se alarguen en el tiempo porque perjudiquen a los dos actores principales de la actividad económica, los consumidores y las empresas. En China, donde el impacto de la crisis ha sido mayor, se ha aprobado «una exención del IVA para pequeños contribuyentes en Hubei y reducción de impuestos en otras partes de China, exención del pago de la seguridad social de las pymes hasta finales de junio y a la mitad para grandes empresas. El estímulo fiscal total hasta el momento es de 1,2 billones de renminbi (moneda de curso legal del país) y el monetario de tres billones. Incluye 300.000 millones en apoyo crediticio a negocios relacionados con el control del virus, 350.000 millones en líneas de crédito a bajos tipos de interés proporcionados por bancos a pymes y diferimiento de repago de la deuda hasta finales de junio para negocios e individuos afectados por el coronavirus», cuenta Dong Chen, economista de Pictet WM.

Los bancos centrales también han adoptado medidas. Javier Quintana, director general de moneycorp España, comenta que «la Reserva Federal (Fed) anunció ayer un drástico incremento de liquidez en los mercados monetarios, después de que la semana pasada hubiera recortado los tipos de interés en 50 puntos básicos de manera inesperada (de 1.5-1.75% a 1-1.25%). El mercado, por su parte, descuenta un nuevo recorte de tipos por parte de la Fed este mes de marzo y algunos analistas hablan ya de posibles recortes adicionales durante la primavera. El Banco Central Europeo, en cambio, dispone de menos munición con la que actuar y podría optar por nuevas medidas de liquidez en lugar de recortar tipos, medidas que no se esperan ni tan ágiles ni tan impactantes como las que ya está adoptando la Fed desde Estados Unidos».

Estas medidas agitan al sector financiero, que en Europa ya pasa desde hace años una época de incertidumbre, con la amenaza de fusiones y cierres, por los bajos niveles de rentabilidad provocados por los prolongados bajos tipos de interés. Además, la entrada de liquidez excepcional en los mercados benefician la actividad pero genera desequilibrios y aprecia en exceso los activos.

Si esta crisis sanitaria se extiende y, con ella, los estímulos financieros, dañarán a un sector que ya está sacudido porque el coronavirus ha provocado «ventas masivas sin precedentes en los mercados financieros». Solo queda confiar en que, como señala Santacruz, «los efectos a largo plazo son muy escasos, atendiendo a otros fenómenos pandémicos en los últimos 20 años».


Deja un comentario