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feb
Periodicos del Grupo Vocento

Las últimas semanas ha saltado la polémica en torno a la reedición de las balanzas fiscales, que mostrarán cuánto del dinero que se recauda en una comunidad autónoma se destina a financiar servicios en otra. Es un punto de vista. Otro, también muy interesante, son las balanzas comerciales: adónde se envían las exportaciones y de dónde vienen las importaciones. Estos datos permiten dilucidar mejor cómo son las relaciones económicas de las regiones.

En primer lugar, miremos las ventas al extranjero. España vende un 39,2% de sus bienes (excluyendo servicios) en el extranjero, y solo seis comunidades superan esa media: Madrid (54,2%), País Vasco (46,4%), Cataluña (42,9%), Navarra (42,4%), Murcia (42%) y Galicia (40,6%). Estos valores revelan que tienen una fortaleza que les hace competitivas internacionalmente, lo que se traduce en ser capaces de atraer capital.

Un análisis más exhaustivo requiere conocer el porcentaje de los productos que se venden en el mercado intrarregional. La media autonómica se sitúa en el 21,5% del total. De las comunidades más exportadoras, Cataluña y Galicia son las únicas que dependen de ese mercado por encima de la media, con un 25% y 22,6%, respectivamente. Por el contrario, las menos exportadoras –Baleares, Canarias, Extremadura, Comunidad Valenciana, Asturias y Andalucía– muestran mayor dependencia. El resto, se sitúan en un punto intermedio: Castilla-La Mancha, La Rioja, Cantabria, Aragón y Castilla y León. Al depender en gran medida de sus ventas al resto de España, incurren en un riesgo cuando su comercio está poco diversificado.

La balanza comercial también permite comprobar la fortaleza exportadora de una región. Y ésta solo es positiva en siete regiones, destacando en aquellas más orientadas hacia el extranjero: Galicia, Navarra y País Vasco. Además, las dos primeras logran superávit, tanto en España como en el exterior. La nota más curiosa la pone Cataluña, que concentra todo su superávit en el comercio con el resto de las regiones, algo que se podría ir al traste si la independencia prosperara. En tal caso, incluso podría quedarse sin dinero suficiente para cubrir su déficit con el resto del mundo. País Vasco es el caso contrario, porque importa más que lo que vende al resto España. Su debilidad estriba en que sus enormes beneficios los consigue con industrias especializadas orientadas en gran medida a los países emergentes. Si se mide lo que supone el saldo de la balanza con el exterior en el PIB regional, el primer lugar lo ocupa Navarra (16,4%), seguida del País Vasco (8,1%), Cantabria (7,65%) y La Rioja (6,1%).

Las regiones que se concentran en el mercado interior son deficitarias, salvo Castilla y León, La Rioja y Asturias. Sin embargo, de estas regiones hay algunas que tienen más opciones para corregir este desequilibrio, gracias a que tienen beneficios en el mercado exterior –el que más crece–: Aragón, Comunidad Valenciana, Cantabria y Extremadura. En cambio, Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia basan su balanza en el mercado interior –que aún se contrae, por lo que podrían tenerlo más– difícil en el futuro. Por último, Baleares, Canarias y Madrid presentan déficit en ambas balanzas, aunque lo compensan con una fuerte entrada de capitales y con el sector servicios. El camino a la recuperación está claro: no perder el mercado español, aunque sí centrarse más en el exterior.

 

 


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