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Más de una década después del estallido de la crisis, España sigue siendo incapaz de contener su espiral de deuda pública. La falta de eficiencia del gasto público obligará este año a emitir nueva deuda para financiar todo lo que las Administraciones gasten a partir del próximo lunes, 9 de diciembre, hasta el próximo 31 de diciembre. 

Con este desequilibrio, elevar aún más el gasto, restará a la economía medio punto del PIB al año. En especial, si se aprueban nuevas figuras impositivas para no agrandar aún más el déficit que obliga a emitir cerca de 30.000 millones de euros en deuda nueva todos los años para financiar el gasto público de las últimas tres semanas del ejercicio. Estas son algunas de las conclusiones del informe La deuda pública en España que presentó este miércoles el Instituto de Estudios Económicos (IEE).

La falta de ingresos para que las Administraciones cierren el año solo es peor en dos países de Europa -Rumanía y Chipre-. Hasta Italia, con su abultado endeudamiento, alcanza ese hito, bautizado como el Día de la Deuda, más tarde que España (el 15 de diciembre).

Mientras, a los 14 países de la UE más ortodoxos, les sobrará dinero para financiar el gasto hasta el 23 de enero, en el caso de Dinamarca, según las conclusiones del IEE a partir de datos del Institut Économique Molinari.

Con un porcentaje de endeudamiento público del 97,6% sobre el PIB, la falta de equilibrio presupuestario habría restado ya al crecimiento español entre uno y dos puntos, según el citado centro de estudios vinculado a la CEOE.

Una oportunidad perdida

El problema es mayúsculo no solo por el diagnóstico, sino también por las soluciones que se siguen proponiendo por la vía de la política económica.

La “anestesia” que suponen los estímulos del BCE está permitiendo a España financiarse a tipos anormalmente bajos y no se ha aprovechado ese contexto para acometer las reformas estructurales que deberían haber propiciado una bajada de impuestos en los últimos años, según explicó este miércoles el presidente del IEE, Íñigo Fernández de Mesa, durante la presentación del informe que incorpora varios estudios.

Muy al contrario. Las recetas que el PSOE tiene sobre la mesa para lidiar con el gasto público pasan por elevar esa partida incrementando los impuestos a las grandes fortunas y a las empresas, tanto a través del Impuesto de Sociedades, como a través de otras vías, como la ‘tasa Google’ o la ‘tasa Tobin’.

En este punto, el informe contiene una estimación llamativa: contener el gasto público tiene un efecto más positivo sobre el bienestar de los ciudadanos que subir los impuestos.

Esta última receta de subir la tributación tiene un impacto negativo sobre el PIB del 0,5% en el primer año y de un acumulado del -2% del crecimiento del PIB en una legislatura completa (cuatro años).

Esto se debe, entre otros motivos, a los efectos negativos sobre la inversión privada que tiene una subida de impuestos, tanto por la desconfianza que se genera en los ciudadanos y empresas como por el acaparamiento de recursos por parte del Estado. En concreto, del -1% anual.

El más dañino, Sociedades

Al presentar estas cifras, el director general del IEE, Gregorio Izquierdo, afirmó que de de las tres posibilidades que tiene un Gobierno para subir impuestos (Sociedades, imposición patrimonial o impuestos indirectos), la primera opción -que repercute sobre los beneficios empresariales-“es la más dañina”  para la economía.

Según las estimaciones de Civismo, otro conocido think tank, en un ejercicio como 2019, los ciudadanos han entregado todo lo que ganaron hasta el 28 de junio para financiar el Estado. Esa fecha está bautizada como Día de la Liberación Fiscal y para las empresas llega más tarde. Este año, el 13 de agosto.

Con estos datos sobre la mesa, Fernández de Mesa reconoció estar “preocupado” por los mensajes que se están lanzando desde el actual Gobierno en funciones y sus potenciales socios para formar una coalición de izquierdas sobre una subida de impuestos para elevar el gasto público. Sin embargo, el también vicepresidente de CEOE puntualizó que “confía” en que este escenario de subida de impuestos no se produzca y se impongan las tesis de Nadia Calviño, que ocuparía la vicepresidencia económica de ese eventual Gobierno.

Mejorar la eficiencia

En contraposición a la “dañina” subida de impuestos sobre la economía -y en consecuencia, sobre el bienestar de los ciudadanos-, el IEE propone mejorar la eficiencia del gasto. Algo que los informes llamados Spending Review que la AIReF comenzó a elaborar el pasado año demostraron que es necesario. 

Según un informe de la OCDE recogido por el IEE, “hay un amplio margen para la mejora en la eficiencia del gasto público” en España, un país que podría seguir ofreciendo los mismos servicios públicos que ahora con un 40% menos de gasto, según los datos analizados de entre 2013 y 2017.

El margen en este campo es tan amplio que Izquierdo considera paradójico que se haya esperado hasta 2018 para comenzar a elaborar estos análisis y el IEE trabaja ya en un informe sobre eficiencia que presentará en 2020.

Los responsables del Instituto coincidieron en subrayar el tiempo que se ha perdido en estos años de elevado crecimiento del PIB para acometer reformas estructurales que permitieran poner coto a la nociva espiral de deuda pública.

Además, recordaron que el daño económico de esa pasividad de los políticos con el déficit también afectan a otros intangibles, como el llamado coste de oportunidad de estos años perdidos.



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