09
ago
El Economista

A finales del año pasado, la industria española mostraba tal dinamismo que los analistas aupaban al sector hasta situarlo como el principal motor de la economía en 2018. Pasado el ecuador del ejercicio, sin embargo, el pico se ha esfumado y la producción industrial ha echado el freno, al caer un 2 por ciento el pasado mes de junio respecto al mismo periodo de 2017.

De acuerdo con las cifras provisionales que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE), la variación interanual de la producción de las industrias de nuestro país en el sexto mes del año es 3,3 puntos inferior a la de mayo y observa ya de lejos el fuerte repunte de más del 11 por ciento de abril.

Si bien el índice viene mostrando bastante volatilidad en lo que va de 2018, este descenso podría interpretarse como “otro de los síntomas del anunciado agotamiento de la economía”, a ojos del economista Javier Santacruz, que viene a confirmar lo que el INE dijo la semana pasada -el PIB creció una décima menos en el segundo trimestre, un 0,6 por ciento- y ayer mismo ratificó la OCDE: España, como el resto de las grandes economías de la eurozona, pierde impulso.

Con todo, Santacruz atribuye los altibajos del dato de producción industrial a la evolución de los precios de los productos energéticos. No en vano, la estadística refleja una fuerte contracción de la producción de energía en junio, del 9,2 por ciento. Un comportamiento que, no obstante, no es novedoso, pues el sector lleva meses aportando al índice de manera negativa. Entre los motivos que rodean este frenazo en la actividad, este economista señala que la mayor parte de las empresas encuestadas para la elaboración del índice dedican su actividad a generación tradicional, no renovable, un sector que “no atraviesa su mejor momento” y cuyo marco regulatorio se rodea de una “elevada incertidumbre”.

La regulación estaría también detrás de otro de los retrocesos que hundieron la producción industrial en junio, el de los bienes de consumo duradero. En este apartado aparecen los automóviles, cuya producción ha experimentado un “brusco freno en los últimos dos meses”. Así lo advierte este investigador de la Universidad de Essex, quien se pregunta si detrás de esta parálisis podrían estar los anuncios del Gobierno de elevar los impuestos al diésel. Recordemos que la mayor parte de los componentes de coches que produce España son, precisamente, piezas de gasoil (motores de arranque, catalizadores…).

Frenazo inesperado

Los datos corregidos de efectos estacionales y de calendario muestran un aumento interanual de la producción industrial en junio del 0,5 por ciento, 0,8 puntos menos que en mayo, frente a las expectativas de los analistas, que esperaban un crecimiento cercano al 2 por ciento, según los últimos sondeos.

La evolución del índice fue desigual por comunidades autónomas: la tasa interanual se incrementó en siete, lideradas por Cantabria (5,8 por ciento) y se redujo en las otras diez, con el mayor descenso registrado en Baleares (-9,9 por ciento).