27
jul
Expansión

Pensaba Gary Becker que Milton Friedman fue el economista más importante e influyente del siglo XX. Y no le faltaban razones para ello. Nacido en Nueva York el año 1912 en el seno de una familia pobre de inmigrantes, Friedman estudió en las universidades de Rutgers y Chicago, centro con el que mantendría una larga relación personal y académica tan estrechas que para mucha gente hablar de la Escuela de Chicago es casi equivalente a hablar de Milton Friedman. En las décadas de 1950 y 1960, se convirtió en uno de los principales críticos del pensamiento keynesiano dominante y se opuso al crecimiento del gasto público y a dar mayores grados de libertad a los gobernantes en la gestión de la política económica. Argumentaba, por el contrario, a favor del establecimiento de reglas que impidieran que los políticos pudieran adoptar con discrecionalidad decisiones para controlar la evolución del ciclo económico que, con una elevada probabilidad, producirían, en su opinión, efectos perjudiciales. Tras muchos años de defender estas ideas casi en solitario, los hechos le dieron la razón y su teoría empezó a ser reconocida en la década de 1970, mientras se abandonaban las ideas keynesianas.

En 1963 publicó, en colaboración Anna Schwartz, una economista del National Bureau of Economic Research, especialista en ciclos económicos, su libro Historia monetaria de los Estados Unidos 1867-1960. La obra no pretendía formular un modelo analítico alternativo a la teoría monetaria dominante en la época; pero ha tenido una gran importancia en cuanto sus análisis históricos han sido utilizado como guía para la política monetaria en años posteriores. El capítulo más leído de la Historia Monetaria y, sin duda, el de mayor interés en nuestros días es el séptimo, dedicado al periodo 1929-1933; es decir, a los primeros años de lo que todavía hoy seguimos conociendo como la Gran Depresión. Son muy diversas las teorías que han tratado de explicar este fenómeno histórico. Pero cuando Friedman y Schwartz publicaron su libro, el modelo que gozaba de mayor aceptación era el de Keynes, que consideraba que la recesión se produjo como consecuencia de una insuficiencia de demanda efectiva que sólo el Estado habría podido solucionar. La teoría de Friedman y Schwartz es muy diferente, ya que afirma que la crisis bursátil de 1929 se transformó en depresión por la que considerahan desastrosa política monetaria en la Reserva Federal. Esta -argumentaban- no cumplió en aquellos años críticos la función para la que había sido creada y dejó caer la cantidad de dinero cuando los particulares empezaron a cambiar de forma acelerada sus depósitos por efectivo. Tras estudiar con detalle los pánicos bancarios de aquellos años, llegaron a la conclusión de que la Reserva Federal había aplicado medidas equivocadas en diversos momentos, en especial cuando elevó el tipo de descuento, tras abandonar Gran Bretaña el patrón oro, para evitar la salida de metal mientras el sistema financiero norteamericano se hundía. Su conclusión es que lo que los datos indican es que una reducción de la oferta monetaria como la que tuvo lugar en aquellos años tenía que provocar una fuerte caída en los precios y en la renta, como de hecho sucedió.

Al desencadenarse, a partir de 2008, una nueva crisis financiera, primero en Estados Unidos y, más tarde, en buena parte del mundo occidental, resultaba inevitable que las teorías divergentes sobre las crisis económicas volvieran a salir ala luz y renacieran los antiguos debates. Una figura clave en la política monetaria norteamericana de la época fue, sin duda, el presidente del Consejo de la Reserva Federal, Ben Bernanke, un economista buen conocedor de la crisis de los años treinta. En 2002, Bernanke intervino en el homenaje que la Universidad de Chicago ofreció a Friedman con motivo de su noventa cumpleaños. Y en su discurso dijo al protagonista del acto: «En relación con la Gran Depresión, usted tenía razón. Nosotros -la Reserva Federal- fuimos responsables. Pero, gracias a usted, no volveremos a equivocarnos». No cabe duda de que, al evitar en 2008 la caída de los principales agregados monetarios, la Reserva Federal impidió que la economía norteamericana entrara en una recesión corno la de los años treinta. Cuestión diferente es si la política monetaria del período posterior habría sido aprobada o no por Milton Friedman.


Deja un comentario