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oct
Periodicos del Grupo Vocento

Aunque parece que en el último trimestre la situación ha empezado a cambiar, el último año, en su conjunto, ha resultado nefasto para el empleo. Sin embargo, existen excepciones. Es el caso del comercio, donde el número de puestos de trabajo apenas ha caído un 1,86% en el conjunto de España entre el segundo trimestre de 2012 y el del 2013. Justo la mitad que la media sectorial registrada en ese mismo periodo. Y es que, a pesar de las dificultades que atraviesa el consumo, hay seis comunidades que han conseguido crear empleo: Madrid, Baleares, Comunidad Valenciana, Extremadura y Asturias.

De todas ellas, en números absolutos destaca la Comunidad de Madrid, que es la región que va por delante en la liberalización completa de los horarios comerciales. Como resultado, acumula el 38% de todos los empleos creados en España en el ámbito comercial. Además, Madrid ya figuraba en el primer puesto en cuanto a liberalización comercial, de acuerdo al último Índice de Libertad Económica para las comunidades autónomas (ILE) elaborado por Civismo. El resto de las comunidades que han conseguido generar empleo en este ámbito obtuvieron también muy buenas posiciones, como es el caso de Baleares, Galicia, Comunidad Valenciana, Extremadura y Asturias.

En cambio, Cataluña, quien encabeza una agresiva oposición a las medidas liberalizadoras (recuérdese el número de domingos trabajados hasta la apertura de muchos negocios o la beligerancia contra la futura Ley de Unidad de Mercado), perdió 50.000 trabajadores en este campo, cifra que equivale al 54% de todos los empleos destruidos en el comercio español durante el último año. Por tanto, no es casualidad que Cataluña se presente como la quinta región con menor libertad económica en el ILE, por detrás de otras como Andalucía o Aragón, que también pierden muchos empleos.

El presidente de la Comisión Nacional de la Competencia, Joaquín García Bernaldo de Quirós, ya criticó «la desatinada normativa que regula el comercio minorista». Unas leyes que «se empeñan en restringir el mercado con nuevas tasas, impidiendo las aperturas en festivos, limitando los horarios de apertura e inmiscuyéndose directa o indirectamente en las decisiones empresariales sobre el tamaño de los establecimientos. ¿El resultado? Muchos menos empleos de los que se podrían crear en ausencia de restricciones y empleos de peor calidad de la que sería de otro modo posible».

El comercio constituye un sector muy sensible a la crisis porque depende directamente del dinero del que disponen el resto de ciudadanos, pero no por ello puede dificultarse la entrada de nuevos comerciantes con el fin de potenciar a los que ya están. La estrategia inteligente pasa por lo que hacen ciudades como Londres o Milán: crear un espacio comercial capaz de atraer a gente de toda Europa. Madrid da sus primeros pasos hacia esa senda. Busca atraer inversores para revitalizar su ‘Milla de Oro’, pero estos nuevos empleos trascienden el ámbito comercial generando también nuevos puestos en la construcción o el transporte. A fin de cuentas, no olvidemos que en un mercado en crecimiento pueden ganar todos.


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