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nov
Periodicos del Grupo Vocento

La libertad económica juega un papel fundamental en el progreso de los distintos países. Es un hecho incuestionable. Así lo constatan los distintos índices internacionales que decretan que cuanto más livianas son las regulaciones, mayor es la prosperidad para los ciudadanos (heritage.org/index/). Lo mismo sucede en el caso de las regiones españolas, según el Índice de la Libertad Económica elaborado por el ‘think tank’ Civismo (goo.gl/ZJSKLK). Este estudio muestra que las CCAA con menor intervencionismo en materias como el comercio, la educación o la vivienda, unos impuestos menores y un gasto público más reducido, generan más riqueza.

Esta tendencia, además, se mantendrá en los próximos años, de acuerdo con los principales centros de análisis. Según el Servicio de Estudios del BBVA, las tres regiones con mayor libertad económica tendrán el próximo año un crecimiento medio del 2,4%, seis décimas por encima de las tres comunidades más reguladas. En concreto, Madrid, la región más libre, liderará también el crecimiento económico con un avance del 2,5% del PIB, seguida por La Rioja (2,4%), mientras que Canarias registrará un avance del 2,2%. Es cierto que esta región quedará un poco más descolgada pese a su tercera posición en el Índice de Libertad Económica. Sin embargo, conviene observar la foto completa: es la región cuya economía creció más en 2014.

Por otra parte, entre las comunidades con menor libertad sólo Extremadura crecerá por encima de la media (2,2%), mientras que Andalucía caerá hasta el 1,8% y Asturias se hundirá al 1,3%.Habrá quien piense que esta diferencia de seis décimas no supone un fuerte impacto, pero no es así.A corto plazo, esta variación determinará si la creación de trabajo será ínfima o aceptable. Y a medio plazo, la diferencia se multiplicará en términos de riqueza: si estos aumentos de crecimiento se mantuvieran durante un período de 10 años, las regiones con mayor libertad económica serían un 7,7%más ricas todavía que las intervencionistas, lo que supondría casi 2.000 euros más en un salario medio anual.

En las comunidades intermedias las diferencias se reducen, pero aún así la balanza se inclina a favor de la libertad. Por ejemplo, entre los puestos 4º y 9º se cuelan dos regiones que tendrán un crecimiento por debajo de la media (Baleares y País Vasco, con un 1,7% y un 1,8%, respectivamente), pero el resto sigue tirando del carro: Murcia (2,3%), Navarra (2,2%), Castilla y León (2,2%) y la Comunidad Valenciana (2%). Entre los peldaños 10º y 14º se encuentran dos territorios por debajo de la media (Cantabria y Cataluña, con un 1,7% y un 1,8%, respectivamente), y otras tres con un avance más elevado: Aragón, Galicia (ambas con un 2,2%) y Castilla-La Mancha (2,3%).

No obstante, debe recordarse que el fuerte avance de ésta última se producirá precisamente a raíz de la rebaja fiscal que esta comunidad prepara. Por todo ello, resultan absurdas las reticencias a la Ley de Garantía de la Unidad de Mercado, una espléndida hoja de ruta para conseguir una regulación más flexible en las CCAA y con ello mejorar su competitividad. Los palos en la rueda que algunos políticos intervencionistas ponen a dicha normativa revelan que les importa más no perder poder en sus ‘cotos’, que fomentar la calidad de vida de los ciudadanos.


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