08
ago
ABC

Tanto el FMI como el vicepresidente de la Comisión Europea han recomendado la misma receta a España: bajar los salarios un 10% y que los empresarios contraten más trabajadores. Es cierto que una menor disponibilidad financiera lastraría el consumo, pero los beneficios de esa austeridad son más importantes. Sorprende que el Gobierno, la oposición, los sindicatos y la patronal hayan rechazado la recomendación del FMI y la Comisión. Estos políticos (en sentido amplio) son conscientes de que la reforma laboral mantendrá el desempleo por encima del 25% los próximos cuatro o cinco años. También saben que la austeridad que nos proponen ha conseguido el crecimiento en Irlanda, Letonia, Estonia y Lituania. Duele que esos «lobbies» de poder prefieran el crimen social del paro al coste de tomar medidas impopulares.

Nuestro país necesita hacer una devaluación interna drástica si quiere mejorar su competitividad, porque ya no es factible hacer una devaluación de la moneda como las seis que hubo entre 1976 y la llegada del euro. El coste de la mano de obra supone el 60% de los costes de la empresa. Si los salarios descendieran un 10% y se incrementara la contratación de trabajadores las exportaciones aumentarían, nuestro turismo sería más competitivo y atraería más visitantes, la seguridad social ahorraría muchas prestaciones de desempleo y las empresas mejorarían sus resultados y accederían mejor al crédito.


Deja un comentario