02
feb
Periodicos del Grupo Vocento

Todos los organismos, nacionales e internacionales, coinciden en que 2014 es el año de la recuperación, la cuestión es cómo aprovecharla. Las regiones que mejor podrían aprovechar una buena coyuntura son aquellas más competitivas, tanto porque son las que atraerán mayores inversiones como porque ya han hecho los ajustes adecuados y son las que más crecerán por sus propios medios. Un primer vistazo al Indicador Global de Competitividad del Centro de Predicción Económica (Ceprede) nosmuestra cuáles son: País Vasco, Navarra,  Madrid, Cataluña y Aragón. Ahora bien, si queremos encontrar las causas del estancamiento y del crecimiento debemos analizar los indicadores en profundidad, región a región.

País Vasco, Navarra y Madrid se apoyan en una buena situación macroeconómica, donde el consumo y el paro no están tan mal como en el resto de España, pero lo realmente bueno es su alta competencia empresarial que deriva en una mayor innovación. En Cataluña y en Aragón este dato queda más mitigado, pero aun así se traslada a una fuerte I+D en este caso aragonés por la pujanza de empresas extranjeras, como General Motors. Sin embargo, la causa por la que la situación catalana es ligeramente mejor por el lado macroeconómico responde a que sus ciudadanos tienen más renta. Recientemente, la OCDE publicó una evaluación de las reformas hechas por España hasta la fecha, en la que apuntaba que la reforma laboral aportaría 6 puntos al PIB hasta 2025, mientras la liberalización empresarial sólo uno. Queda mucho por hacer en este terreno en varias regiones y, como vemos, su importancia es crucial para el crecimiento.

Justo por debajo de la media, pero muy cerca de ella, se sitúan La Rioja, Galicia, Cantabria, Castilla y León y Asturias, las cinco con un indicador laboral mejor que el conjunto, bien sea porque sus trabajadores son más productivos (normalmente, por una mayor formación), o bien porque su coste es más bajo. Cantabria, además, tiene una buena base de infraestructuras. Un hecho que muestran estos indicadores es que la obra pública no aumenta la competitividad por símisma, dado que las regiones menos competitivas tienen más infraestructuras que la media de su puntuación, pero eso no les hace escalar posiciones. Los políticos locales, en vez de obsesionarse con cortar cintas de inauguración, deberían esforzarse por mejorar las instituciones, lo que puede mejorar la competitividad de forma más barata y sostenible a largo plazo.

Por último, todas las regiones rezagadas presentan un fallo principal, que reside en un empresariado falto de competitividad y acostumbrado a vivir del Boletín Oficial. Algunas tampoco lo necesitan para tener un crecimiento en el entorno de la media, como es el caso de Baleares y Canarias, que suelen mejorar sus resultados por el turismo y el componente macroeconómico, aunque éste último actualmente no pase por el mejor momento y, en el caso de Canarias, haya afectado gravemente al empleo. En cambio, otras comunidades tienen una situación más peliaguda: Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura.

Estas regiones necesitan reformas urgentes para atraer capital y estimular la competencia. Murcia y Comunidad Valenciana ya han hecho una buena parte, como se puede ver en el último Índice del estudio Libertad Económica en España 2013 (puestos 4º y 5º), aunque su tejido empresarial quedó debilitado con la burbuja inmobiliaria. La Mancha, Andalucía y Extremadura, que ocupan tres de las cuatro últimas posiciones, deberían seguir este camino.


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