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El Economista

El 30 de octubre el barril de Brent tocó máximos en 86,3 dólares y desde entonces hasta el viernes, que se pagó a 58,8 dólares, el coste energético se ha reducido un 32 por ciento. Los nuevos precios han provocado que los expertos en coyuntura hayan empezado a recalcular sus previones y, aunque todavía es un poco prematuro, apuntan que una caída en el precio medio anual del 15 por ciento podría aportar entre 4 y 5 décimas al crecimiento del PIB del año próximo.

La mayoría de las previsiones apostaba por un barril por encima de los 70 dólares para el próximo año. El Plan Presupuestario remitido por el Gobierno a Bruselas estimaba un marco de 76,4 dolarse. Sin embargo, el fuerte descenso que se ha anotado en los dos últimos meses hace pensar que quizá el Brent se coloque por debajo de los 70 dólares de media en 2019, incluso rondando los 65 dólares.

Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas, reconoce que están barajando rebajar la estimación de 80 dólares del precio del petróleo que manejaban para el próximo año, y piensa que podría colocarse en una media anual de 65 dólares, aunque todavía no han cambiado su panel de coyuntura. Sin embargo, a día de hoy es factible apuntar una reducción de 10 dólares para el próximo año respecto a la media de 2018. Y eso tendrá consecuencias sobre el crecimiento económico.

Balanza energética

Desde distintos gabinetes de coyuntura señalan que la reducción del precio de petróleo podría aportar hasta medio punto al crecimiento del PIB, siempre desde un análisis teórico en el que el resto de factores se mantuvieran inalterables.

Juan Fernando Robles, profesor de Economía en CEP, apunta que la reducción del precio del petróleo tendrá un impacto especialmente relevante en la balanza de pagos. Teniendo en cuenta que el año pasado España gastó en petróleo unos 37.700 millones de euros, unos 40.000 redondeando este año, una reducción del 15 por ciento en el precio supondría una rebaja en la factura de 6.000 millones. Un dinero que se quedará en la economía española y que contribuirá al crecimiento del PIB. Según Robles, un crecimiento del 2,3 por ciento de la actividad, sobre un PIB de 1,15 billones de euros, supone que la economía española generará unos 26.500 millones de euros más. Si la rebaja petrolera aporta 6.000 millones de euros de ahorro, implica que el creciente se elevaría a unos 3 1.000 millones, lo que explica ese medio punto más de crecimiento del PIB.

Javier Santacruz, jefe de Investigación del think tank Civismo, considera que una caída de 10 dólares en el precio medio del barril para todo 2019 aportaría una subida de siete décimas al PIB. Siempre que no afecten otros factores, matiza el economista. A su entender si la reducción del petróleo responde a una debilidad de la economía mundial, como se apunta desde todos los organismos multilaterales -OCDE, OMC, LMI, Comisión Europea-, habrá que descontar varias décimas al crecimiento del PIB español.

En cualquier caso, Robles matiza que la bajada del precio del barril no se traslada de forma inmediata a la economía Por un lado, las petroleras compran a través de futuros, por lo que el crudo que se refina y distribuye hoy se abona a un precio que se marcó hace varios meses. Además, el peso del crudo sobre el precio final de los carburantes es muy limitado; más del 50 por ciento son impuestos que no suben y bajan en la misma proporción, y las petroleras no siempren trasladan la bajada, pues una parte redunda en la mejora de los márgenes, señala el profesor del CEF.

IPC y consumo

Pero una bajada del precio del petróleo no solo redunda en una mejora de la balanza comercial y una mayor aportación al PIB del sector exterior, también implica una reducción de la inflación que dejaría más dinero en los bolsillos de empresas y particulares. Raymond Torres explica que el pasado 14 de noviembre Funcas realizó una revisión de la previsión de inflación, rebajándola del 1,6 por ciento al 1,4 por ciento, dos décimas menos.

Aunque Funcas no ha abordado todavía una revisión del PIB, considera que la bajada de la inflación, como consecuencia de un petróleo más asquible, contribuirá a que el consumo crezca el año próximo una décima y media y, por extensión, esa bajada de la inflación aportará una décima al crecimiento del Producto Interior Bruto.

No obstante, Torres insiste en que es una hipótesis que solo se sostiene si el precio del petróleo se manden bajo durante todo el próximo año y considerado de forma aislada. Algo que en opinión del director de coyuntura de Funcas no se va a producir y señala otras variables que pesarán sobre la economía española. Entre ellas nombra la incertidumbre de Italia y un crecimiento mundial más moderado que ha llevado a rebajar las previsiones del crecimiento europeo. Teniendo en cuenta todos estos factores, considera que la décima que aportaría la rebaja del IPC se quedará eclipsada, incluso cree que se podría reducir la previsión del PIB español en dos décimas, hasta el 2,1 por ciento para el año próximo.


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