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OkDiario

Pese a que la vacuna ya asoma por el horizonte, los empresarios en el país siguen preocupados por una actividad económica que, a la luz de los indicadores que se han ido publicando a lo largo de estos meses, sigue arrojando un comportamiento bastante peculiar, en contraste con otras potencias similares. La mayor intensidad de la pandemia en estas últimas semanas ha provocado nuevas paralizaciones forzosas de dicha actividad, condenando aún más a los sectores que desde principios de año están trabajando a medio gas.

La intensidad de las medidas de distanciamiento social -que han ido aumentando en tanto en cuanto crecían los contagios y se iban activando nuevos rebrotes- han acabado ocasionando un mayor deterioro en nuestra economía tal y como se esperaba, de acuerdo con los distintos escenarios que manejaban los distintos organismos. Si atendemos a que estamos hablando de una economía que supedita cerca del 70% de su PIB, así como cerca del 78% de su empleo a un sector como los servicios, cualquier oleada, por muy controlada y pequeña que sea, incide de forma muy directa.

La economía española supedita el 70% del PIB, y el 78% del empleo, a un sector como los servicios

El más castigado es un sector como el turístico que desde la aparición de este virus no ha podido operar como debería haberlo hecho. Para países como Alemania, que cuentan con un tejido productivo diversificado, en lo que a sectores se refiere, dicho problema no representa un problema tan dimensionado. Sin embargo, si atendemos a la situación que muestra nuestro país, debemos saber que el turismo, en relación con otros sectores del sector servicios, supedita cerca del 15% de nuestro PIB de forma directa –25% teniendo en cuenta la industria auxiliar–, así como cerca de un 14% del empleo.

Así pues, lo que mostraba la OCDE o el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), no es más que lo que aquí se analiza. Los organismos multilaterales hablaban sobre la posibilidad de que la pandemia agudizase el deterioro que prevén experimentar determinadas economías. Junto a México, esa mayor dependencia de sectores que requieren de un mayor contacto social -atendiendo a la incidencia acumulada que muestran los datos que van publicándose- está provocando que las previsiones acusen un claro descuelgue de la economía española.

Pese a tener en cuenta que hablamos de una economía como la española, con un claro comportamiento procíclico, la incidencia de la pandemia está causando estragos en el país. Especialmente en nuestro tejido productivo, el cual cuenta con un gran número de pymes en su composición, más vulnerables y menos resilientes, en lo que a contención de pérdidas se refiere. Así pues, esa mayor intensidad de la pandemia, en un escenario en el que contamos con empresas muy dependientes de sectores que ahora mismo no pueden operar correctamente, así como el hecho de que hablamos de empresas muy vulnerables y poco capaces a la hora de aguantar una crisis, está causando lo que muchos temían.

Por esta razón, de nada sirve seguir hablando de determinados cuadros macroeconómicos, cuando los organismos internacionales, en sus pronósticos, así como otros organismos nacionales, resaltan ese mayor deterioro de nuestra economía, que nos aleja del escenario previsto por el Gobierno. Asimismo, los propios organismos avisaban sobre esa vulnerabilidad, agregando que la economía española no está exenta de un mayor deterioro. Pues, pese a que parece que la vacuna comienza a ver la luz al final del túnel, aún quedan muchos meses por delante, así como temporadas de gran relevancia para nuestra economía; como es el caso de la campaña de Navidad.

En este sentido, todo esto nos ha llevado a una situación en la que, como refleja la OCDE en su último informe sobre perspectivas económicas, la economía española prevé registrar la mayor contracción registrada por una economía europea durante esta crisis. Además, exceptuando el caso de la economía argentina, hablamos de la mayor contracción del planeta. Una contracción a la que le sucede, como también lo reflejan los pronósticos, una recuperación más gradual de lo previsto. Recuperar la economía en forma de “V”, en un escenario en el que la pérdida de capacidad productiva ya es palpable, no es tan viable como a priori podía parecer.

Economías como Alemania, atendiendo a esos mismos pronósticos, presentan un mejor comportamiento, así como la esperanza de recuperar su nivel previo en el año 2021-2022. Sin embargo, en el caso de España, la economía no prevé recuperar su nivel previo a la crisis hasta 2023-2024. Para que sectores como el turismo alcancen la normalidad que existía en 2019 algunos cálculos retrasan incluso la recuperación total hasta 2027.

No obstante, es importante remarcar que dicho nivel previo -el de 2019-, por bueno que sea en contraste que la producción actual, tampoco es el óptimo que precisa nuestra economía para ser competitiva con el resto de países avanzados.


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