07
jun
Actualidad Económica

En las últimas semanas han sido muy debatidas las peticiones del Banco de España en materia laboral. El organismo regulador ha propuesto reducir las indemnizaciones por despido a la mitad, implementar la conocida mochila austriaca y explorar otras medidas para dotar de mayor flexibilidad al mercado laboral español.

Estas medidas han sido duramente criticadas por aquellos partidos en los que prima la ideología sobre la racionalidad económica.

El mercado laboral español es uno de los más regulados y menos flexibles de la OCDE, tal como lo señala el Employment Flexibility Index 2020 del Lithuanian Free Market Institute, que sitúa a España en el puesto 22 de 36.
Este índice mide el grado de intervencionismo del Estado en el mercado laboral de cada país, analizando las regulaciones relativas a las contrataciones, el número de horas trabajadas y los despidos. El informe tiene también en cuenta la indemnización por despido, el salario mínimo y los costes de contratación. La investigación demuestra que la flexibilidad en
la contratación laboral impacta positivamente sobre los trabajadores, siendo sus principales ventajas: menores tasas de desempleo, salarios más altos y mayor facilidad para encontrar ocupaciones que se ajusten mejor a los intereses y condiciones personales de cada trabajador, lo que dota a quienes optan a un empleo de un mayor poder negociador frente a las empresas.

Fuente: Actualidad Económica

Entre otros motivos, los desastrosos resultados del laboral español se deben al exceso y a la ineficacia de las regulaciones a las que se ve sometido. Algunas medidas adoptadas por el Gobierno en los últimos años, como la
subida del salario mínimo interprofesional, y algunas propuestas como la de derogar la reforma laboral de 2012, perjudican la penosa situación en la que se encuentra el empleo en nuestra nación. Hay políticos que se obstinan en no asumir una tendencia observada en la OCDE: a mayor grado
de liberalización del mercado laboral, el empleo aumenta y los salarios son mayores.

El estado del mercado laboral de un país depende bastante de la capacidad del país para captar inversiones productivas, el momento de su ciclo económico y la composición de su tejido empresarial. Sin embargo, al margen de causas, la regulación del mercado laboral es el factor determinante para explicar las diferencias de resultados entre países con
economías similares.

Los países donde hay más libertad para establecer contratos entre trabajadores y empresas suelen gozar de niveles de empleo mayores. Esto pone de manifiesto que, a la hora de contratar, los abusos regulatorios y una excesiva protección de los trabajadores ante el despido provocan el efecto contrario al pretendido, al desincentivar la contratación. El miedo a afrontar impresionantes indemnizaciones ante una hipotética necesidad de reducir la plantilla por una crisis disuade a los empresarios de crear empleos, al ser menos arriesgada la inversión en la automatización robótica de los procesos.

Países como Estados Unidos, Japón o Nueva Zelanda tienen tasas de empleo sorprendentemente bajas, en parte porque permiten a sus empresas y sus trabajadores establecer libremente las relaciones laborales que deseen, sin dictar cuáles deben ser las condiciones del despido, sin dificultar la contratación, sin decidir cuál debe ser la remuneración ni el número de horas de trabajo. Por el contrario, Francia es el país con mayor rigidez laboral.


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