04
abr
Diario de Navarra

 A Ley de Murphy, “si algo puede salir mal, saldrá mal”, en Navarra se cumple de modo inexorable. Si embargo, no es la fatalidad la responsable de nuestra desgracia, sino el empecinamiento irreprimible del Ejecutivo y Legislativo por conculcar los principios más incuestionables de la economía.

El papel todo lo aguanta, pero la realidad se impone a las fantasías absurdas. El Gobierno pensó que subiendo la tributación a las SICAV aumentaría la recaudación, algo que se hizo en País Vasco y provocó la salida de las 200 Sociedades de Inversión. Barkos desafió lo evidente y subió el tipo impositivo. La consecuencia ha sido que todas las SICAV navarras estén haciendo las maletas. La recaudación bajará y, además, al no estar estas sociedades radicadas en nuestra región, sus inversiones en nuestra tierra se reducirán. Otro atropello que provoca la fuga de contribuyentes es un Impuesto al Patrimonio que resulta confiscatorio y que no existe en Madrid.

El Consejero de Hacienda, para defender la moderación de su reforma fiscal dijo: “Al que gana 80.000 euros, a lo mejor le hemos subido 300 euros al mes y creemos que se lo puede permitir”. Esa cantidad supone 3.600 euros al año, lo que supone un 4,5% adicional al cerca del 30% que estas rentas venían pagando. Si quieren emociones fiscales fuertes les sugiero la lectura del informe Desventaja Fiscal Foral de Civismo (http://goo.gl/LIKVuI), estudio que denuncia el agravio comparativo de los impuestos a los navarros frente a los existentes en otras regiones.

Otra pésima noticia es que el PIB navarro creció en 2015 un 2,9%, tres décimas menos que la media española (3,2%), cuando el comportamiento de Navarra, en términos relativos, solía ser igual o superior a la media nacional, con la excepción del año 2009, el peor año de la crisis. Respecto al déficit, la Comunidad foral cerró 2015 con un 1,28% cuando su límite era de 0,7%. Este dato es muy grave, porque a diferencia del régimen común, como comunidad foral debiéramos ser más responsables al tener la mayor capacidad de autogobierno de España. Por el contrario, el aforado País Vasco ha cumplido perfectamente.

La advertencia hecha el jueves por la UGT de Navarra sobre la evolución del empleo en los últimos cinco meses es grave. El sindicato ha manifestado que “se ha detenido la tendencia decreciente del paro en la Comunidad foral para tomar de nuevo una preocupante senda ascendente”. UGT ha criticado que en 2015 se ha registrado “un aumento del paro de larga duración, la precariedad, la desigualdad y el empobrecimiento”. Mi última referencia, ésta de elaboración propia, es que, tras Murcia, Navarra resulte, en términos relativos, la región de la que más empresas se han marchado en el segundo semestre de 2015. Este hecho demuestra la desconfianza que supone el cuatripartito.

No estoy conforme con quienes piensan que, tras cuatro años de Barkos, Navarra recuperará su bonanza, porque buena parte del daño que están haciendo es irreparable. Por ejemplo, el contribuyente escaldado que se marcha no va a regresar a la región. Del mismo modo, la agresión a la Universidad de Navarra, segunda empresa de la Comunidad, ataque más perverso si cabe porque se hace por viscerales motivos ideológicos, no saldrá gratis a futuro.

Cada vez se aprecia más fundamento en la sospecha de que el cuatripartito desea provocar la insostenibilidad de Navarra para que su anexión a Euskadi sea aceptada y deseada por los navarros como solución para ser un territorio viable. ¡El arma económica puede ser más letal para nuestra identidad como pueblo que la agresión política del nacionalismo! 


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