07
sep
OkDiario

El departamento de estudios de BBVA publicaba un análisis esta semana en el que se trataba la situación del mercado laboral español, que muestra los efectos de la pandemia sobre el impacto del desplome de la economía por la crisis financiera de 2008. Un informe que sitúa a España como una de las economías más deterioradas de la zona euro. No obstante, con la advertencia de que, de no haber contado con políticas como los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), o la propia flexibilidad de la que se dotó al mercado con la reforma laboral de 2012, habría sido mucho peor.

En este sentido, las conclusiones que arroja el estudio sitúan a España como el país más afectado por la pandemia, en lo que a mercado laboral se refiere, hasta presentar la mayor destrucción de empleo del conjunto de países comunitarios. Hablamos de una situación en la que, ante lo ocurrido, España ha perdido cerca de un millón de afiliados entre los meses de febrero y mayo. En solo tres meses, la economía española ha registrado una destrucción similar a la registrada durante todo 2008.

Atendiendo a nuestro tejido empresarial, hay que tener en cuenta que se compone en un 99,9% de pequeñas y medianas empresas, cuya liquidez, en un cómputo a nivel continental, refleja una clara brecha en materia de robustez financiera. Mientras, hay países como Francia que presentan un nivel de liquidez del 20%. En este sentido, por último, con una caja media de 57 días (relación de días que puede sobrevivir una empresa con costes fijos y sin ingresos), España presenta un tejido empresarial muy vulnerable.

Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas de nuestro país crean el 70% del empleo en España. Un gran peso del empleo que recae sobre este tipo de compañías, las cuales, como se observa, son más vulnerables. Esto, por ejemplo, fue el detonante de la destrucción del 94% de la destrucción del empleo registrada en 2008, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Por tanto, debemos ser conscientes de que hablamos de un empresario español que, – como refleja la citada Ley de Okun -, muestra una mayor aversión al riesgo ante las variaciones que experimenta el Producto Interior Bruto (PIB) a lo largo del ciclo económico. Esto incita a una mayor destrucción de empleo. Así, la economía española se enfrenta a un escenario bastante complicado tras el impacto de la crisis del coronavirus, según las previsiones que arroja el Banco de España, que hablan de una tasa de desempleo que podría llegar a alcanzar el 25%.


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