06
oct
Vocento

Existe una brecha autonómica en la prestación de los servicios sanitarios, según señala un informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (ADSP). Para realizar la medición de la calidad del sistema sanitario en cada región, se han estudiado varios parámetros durante 2018, equiparándolos con la valoración que dan la Organización Mundial de la Salud o Eurostat a los sistemas sanitarios mundiales, en aspectos como el gasto sanitario per cápita, las camas por cada 1.000 habitantes, las distintas pruebas médicas que ofrecen, el número de profesionales sanitarios, el presupuesto farmacéutico, la satisfacción de los ciudadanos y las listas de espera. A partir de los resultados de estas variables, se ha asignado a cada comunidad una puntuación sobre un baremo en el que la máxima posible es 126, y la mínima, 31.

Este informe sitúa a Navarra, País Vasco, Aragón y Asturias como las CC AA con mejores servicios sanitarios, mientras que Cataluña, Andalucía, Murcia y Canarias brindan las peores prestaciones. La desigualdad resulta muy notable, ya que hay una distancia en la puntuación otorgada de casi el doble (46 puntos) entre la primera, Navarra, y la última, Canarias. Esto supone una importante falta de equidad entre territorios, en un derecho que, más que ningún otro, debiera ser el mismo para todos los españoles. Agrava el problema que esta diferencia entre la mejor y la peor sanidad pública ha sido en 2018 una de las mayores registradas, si se compara con anteriores informes anuales.

Fuente: Vocento

Así pues, se está produciendo un aumento de la disparidad entre los servicios de salud autonómicos. Respecto al año anterior, han mejorado Asturias y la Comunidad Valenciana (3 puestos), así como Navarra, Baleares, Galicia y Cataluña (1 posición). Por el contrario, han descendido Madrid y Andalucía (3 puestos), La Rioja y Murcia (2), y Castilla y León, Extremadura y País Vasco (1).

Una de las variables que visibiliza en mayor medida esta gran brecha es la del gasto sanitario que se destina a cada habitante. En el caso de País Vasco, Navarra y Asturias, regiones que, como veíamos, ocupaban las mejores posiciones de toda España, presentan un gasto sanitario superior a 1.600 euros por ciudadano, frente a los 1.154 euros que se dedican a esta partida en Cataluña (la más baja), una de las comunidades con un peor sistema de salud, según el conjunto de variables analizadas. Algo similar sucede en Andalucía, con el tercer peor puesto global y uno de los gastos más reducidos, de 1.161 euros por habitante.

En definitiva, y a pesar de que la partida en sanidad se ha incrementado ligeramente en los últimos presupuestos, continúa sin ser suficiente, pues aún no se ha recuperado de los importantes recortes efectuados durante la crisis económica. Esto se ha visto reflejado en un deterioro de las condiciones de trabajo de los profesionales sanitarios, así como en unas interminables listas de espera, no solo para las consultas especializadas y las operaciones, sino también para la atención primaria, que alcanza una demora media de hasta seis días.


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