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abr
Periodicos del Grupo Vocento

Las cifras de cierre de la deuda pública de 2017 muestran que hace falta reducirla de forma drástica. De seguir en los niveles actuales, la próxima crisis será mucho más grave, al carecer de recursos para paliar sus efectos, como se hizo en 2009. Es necesario que nuestros políticos se convenzan de que la actual situación de tipos de interés mínimos, la cual invita a un endeudamiento mayor, no es más que una ilusión monetaria transitoria que se desvanecerá.

Si bien el grueso de la deuda corresponde a la Administración central y la Seguridad Social, la emitida por las comunidades autónomas ha crecido 18,1 puntos de PIB desde 2008, hasta situarse en el 24,8% a diciembre de 2017. En los años de crisis y en los posteriores de ajuste fiscal, la deuda se convirtió en una válvula de escape para las regiones, ya que con ella financiaban gastos crecientes, para los que no disponían de recursos suficientes que aportase el Estado en forma de impuestos. Así, surgieron anomalías como la morosidad autonómica, que se va corrigiendo poco a poco, o la petición de crédito bancario y adelantos de tesorería con los que financiar gastos corrientes básicos.

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A fin de solventar esta situación, el Gobierno habilitó el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) como medida de emergencia. Sin embargo, las condiciones puestas por Hacienda y la falta de acuerdo para reformar el sistema de financiación autonómica han convertido este mecanismo transitorio en permanente, lo que genera incentivos perversos a la hora de depurar las cuentas. En una buena parte de las regiones, todo lo que se sanea por el lado del déficit se descuadra por el flanco de la Deuda.

Así, en 2017 Extremadura ha registrado el mayor incremento de la ratio de deuda sobre PIB regional: 1,1 puntos, hasta alcanzar el 23,8%. Le siguen, con incrementos de medio punto porcentual de PIB, Murcia (29%), La Rioja (19,3%) y Madrid (14,9%). Esto refleja un grave estrés financiero, especialmente en Murcia, donde se da el mayor déficit público de las CC AA españolas (-1,51% del PIB).

Por el contrario, Baleares y Castilla-La Mancha han reducido en medio punto de PIB su endeudamiento. Sin embargo, la región manchega también tiene, junto con la C. Valenciana, la ratio de deuda sobre PIB más alta, debido a que son las que más la han incrementado desde diciembre de 2008 (Valencia, en 29,9 puntos, y Castilla-La Mancha, en 29,6).

A tenor de estas cifras, hay que evaluar caso por caso qué regiones han incurrido en un endeudamiento por mantener un derroche pú- blico innecesario y cuáles lo han hecho para sostener estructuras básicas de sanidad, educación y dependencia, o inversiones que generasen ahorros.

Los políticos de una región se equivocan cuando pretenden financiar un bienestar excesivo para los recursos disponibles a base de tomar más deuda. Obrando así lo que se consigue es pan para hoy y hambre para mañana. Debiera primar la responsabilidad sobre el electoralismo o nuestros nietos tendrán mucha más deuda que los casi 30.000 euros que deben los niños que nacen hoy. 


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