02
jun
El Economista

El impacto del cambio de Gobierno en la economía española será limitado, según el consenso de los analistas y empresarios consultados por elEconomista y los informes de las casas de análisis. Justifican esta visión, desde distintos ángulos del mundo económico, en el hecho de que el socialista Pedro Sánchez se ha comprometido a liderar un Gobierno que no revierta las grandes reformas ni dé grandes vuelcos a la agenda económica. No en vano, el nuevo presidente renunció durante las sesiones de la moción de censura a suavizar muchos de sus postulados económicos más controvertidos, como la derogación de la reforma laboral. También apuntan diversos expertos, en consonancia con la visión de las instituciones europeas, a la seguridad que brinda el báculo de contar con unos Presupuestos ya al término de su tramitación, un elemento estabilizador en la hoja de ruta económica del país.

La economía española mantiene su brío. El más reciente dato de PIB, conocido esta semana, arroja un crecimiento del 3 por ciento interanual y diversas instituciones (FMI, OCDE) han revisado al alza las proyecciones para España. Incluso el Banco Central anunciaba esta semana su voluntad de revisar al alza el crecimiento español ante la mayor perspectiva de ingresos que perfilan los Presupuestos de 2018. Algo que confirman los más recientes datos de recaudación, que a cierre de mayo ya crecía el 4,6 por ciento, según datos del pasado martes, gracias a la buena marcha de IVA e IRPF, dos perfectos indicadores del dinamismo del consumo y el empleo. Y el ministro saliente de Economía, Román Escolano, recalcaba a mediados de esta misma semana que a la economía española le aguardan ocho años consecutivos de fuerte crecimiento. De hecho, según un reciente Cuaderno de Funcas, los improbables escenarios adversos solo proceden de algún shock exterior.

Inmune frente a la política

Según un informe de Arcano, la incertidumbre política afecta a la economía mucho menos de lo que solemos esperar. Prueba de ello, aduce el estudio, es que en el año que España se mantuvo con un Ejecutivo en funciones (2016) la economía registró el mayor crecimiento económico de la última década. Abunda el informe de Arcano en el hecho de que tampoco la crisis política catalana ha frenado el PIB español, ni siquiera el de la propia Cataluña. Concluye el informe que España exhibe una sólida inmunidad a los vaivenes políticos transitorios.

En la transitoriedad incide precisamente el economista Javier Santacruz, al indicar que “si bien el mejor escenario para la economía española es el mantenimiento de las reformas clave (pensiones, laboral, financiera), ello no va a suceder si no media una convocatoria urgente de elecciones, algo que según los consultores políticos no es el escenario. Por tanto, Santacruz apunta a un impacto limitado en el PIB. De haberlo, prosigue el profesor del CEF Juan Fernando Robles, y en el escenario más adverso, no rebasaría la magnitud de un 0,2 por ciento del PIB, y sólo estaría motivado ese escenario poco probable por un eventual cambio tributario que minorara el consumo o la inversión. En cualquier caso, concluye Robles, la influencia de la situación política en la economía será marginal, como prueban momentos recientes de inestabilidad: la crisis catalana o el año de desgobierno.

Es muy pronto para pensar en el PIB en décimas, añade el presidente de Asempleo, Andreu Cruañas, dada la estabilidad que brindan los Presupuestos, que impiden comprometer más gasto y desviarse de la consolidación fiscal prevista. “El Gobierno debería aplicar una geometría variable, en la que pacte unos temas con unos, y otras cuestiones con otros. El hecho de que el PSOE vaya a gobernar con los Presupuestos del PP es una forma de cohabitación”, reflexiona Cruañas, quien recuerda que el PP sigue teniendo 134 diputados en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado”.

Abunda la agencia de rating DBRS en el hecho de que el Gobierno del PSOE será de transición, con una capacidad “limitada” a corto plazo para desarrollar políticas en dirección contraria a las marcadas por el Ejecutivo anterior e incluso para mantenerse en el poder dada la diversidad de grupos que han apoyado la moción de censura. La calificadora canadiense señala, además, que aunque la inestabilidad política se prolongará los próximos meses y podría llegar a dañar la confianza, el crecimiento económico es resistente y ha soportado etapas de incertidumbre como la crisis secesionista en Cataluña.

El presidente del IMF Business School coincide en la tónica general al percibir que el cambio de Ejecutivo no debe tener un gran efecto a corto plazo en la economía si la situación no se alarga, dado que hay Presupuestos en curso y que a un Gobierno “precario” –el PSOE tiene 84 escaños en el Congreso– no le va a dar tiempo a impulsar grandes cambios. Por otra parte, señala Martínez un factor crucial: “Ninguno de los partidos que han impulsado la moción, ni siquiera Podemos, tiene tinte antieuropeísta ni antieuro, lo cual tranquiliza a Bruselas”, extremo éste en el que coincide Goldman Sachs. El banco estadounidense señala en un reciente informe que en el caso español no hay riesgo de que los partidos que podrían llegar a formar parte del nuevo Gobierno cuestionen la pertenencia a la UE. En el mismo informe señala que “es improbable que el cambio de Gobierno perturbe a la economía española […] seguimos pronosticando un fuerte crecimiento en 2018 y 2019”.

Un año de margen

Tampoco los empresarios contemplan una revolución en la agenda económica, al menos este año, aunque las principales patronales muestran cautela a la espera de la formación de Gobierno. La principal petición es no cambiar la reforma laboral, como advirtió ayer el presidente de la CEOE, Juan Rosell, y seguir con las grandes inversiones en marcha, como el plan de carreteras. Hay cierto temor en sectores más propensos a la ideología, como el caso de la Sanidad. La Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), que representa a los hospitales privados, manifestó ayer su “profunda preocupación” por la defensa que hizo Sánchez, durante la mocion, del modelo valenciano de gestión sanitaria, al entender que “ha dinamitado la colaboración público-privada”, según la patronal.

Más moderada se mostró la otra organización del sector, el IDIS, que mostró su colaboración para “seguir trabajando en un escenario integrador”. Por su parte, la patronal de empresas tecnológicas y digitales Ametic solicita al nuevo presidente la creación de una Vicepresidencia de innovación, digitalización y reindustrialización dentro su nuevo Ejecutivo. En el grupo de patronales industriales, tanto la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel), como la de Cogeneración (Acogen) y la Asociación Española por un gas industrial (GasIndustrial) indican que esperan que el nuevo Gobierno afronte las “múltiples decisiones” que debe tomar en la política energética para ayudar a las empresas a “mejorar la competitividad industrial”.

El sector hotelero cree que el cambio de Gobierno tendrá poca influencia en el turismo a corto plazo, ya que a estas alturas la mayor parte de la temporada está prevendida. Desde la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos prevén una buena temporada alta y esperan “que la incertidumbre política no afecte a la sensibilidad de los españoles y que sigan saliendo de vacaciones por su país”. Igualmente, José Luis Zoreda, de Exceltur, recalcó que a estas fechas del año prácticamente el 70 por ciento de la temporada está vendida, por lo que si se complicara la situación política el impacto lo veríamos más bien “en el segundo semestre del año”.