30
jun
Diario Sur

Desde 2010 hasta 2012, el porcentaje de parados cubiertos por las prestaciones de desempleo ha caído drásticamente, del 78,4% al 65,8%. Es una noticia pésima, pero tiene su parte positiva y es que el hambre agudiza el ingenio: cuanto más baja es la cantidad de parados cubiertos, menos desciende la tasa de paro. Esto se debe a que muchos desempleados no se ponen a buscar trabajo en serio hasta que sus prestaciones están a punto de agotarse. La mayor parte encuentra trabajo cuando apenas falta un mes para que les retiren los subsidios.

Veamos dos casos: Canarias y Navarra. El archipiélago fue la comunidad donde más se redujo la tasa de cobertura entre 2010 y 2012, hasta 15,7 puntos, y comoresultado el paro creció cinco puntos. La Comunidad foral fue donde menos se redujo la cobertura de desempleo (8,7 puntos) y el paro creció doce puntos por encima de la media.

Hay cuatro razones que explican estos resultados. La primera, la resistencia a trabajar cuando ya se tienen los ingresos garantizados. La segunda, que en una crisis comola actual, muchos salarios se han reducido y los parados prefieren aguantar más tiempo cobrando la prestación en lugar de entrar en el mercado laboral con un sueldo parecido o menor. La tercera, la posibilidad de trabajar ‘en negro’ en la economía sumergida mientras se cobra la prestación. Finalmente, que el cobro del subsidio se ve como un derecho adquirido, y no como una retribución a cambio de formarse y buscar empleo.

De las siete comunidades donde la tasa de cobertura ha caído por encima de la media (Andalucía, Aragón, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Castilla-La Mancha), sólo en esta última ha habido un incremento significativo del paro, mientras que en el resto el avance se ha situado en línea con lamedia española o hasta siete puntos por debajo, como es el caso de la Comunidad Valenciana. En cambio, en el resto, el paro se ha comportado mucho peor, a excepción de Baleares y Madrid, donde se obtuvieron los mejores resultados. Así, la tasa de desempleo creció en torno al 40% (muy por encima de la media) en Asturias, Extremadura, Galicia, Navarra, País Vasco y La Rioja, y cerca de la media en Cantabria y Castilla y León.

El problema es que prolongar el paro resta posibilidades de volver a encontrar trabajo, porque se pierden capacidades y la formación queda desfasada. Hay dos soluciones que deberíamos importar de Europa para evitarlo. Por un lado, que la prestación se reduzca rápidamente, tras unos pocosmeses, hasta un mínimo de subsistencia en el que los incentivos a encontrar trabajo sean máximos. Rechazar puestos también debería suponer la pérdida de una parte significativa del importe, hasta llegar a cero. Por otro lado, la denominada ‘mochila austriaca’, donde las prestaciones son una propiedad que el trabajador acarrea de trabajo en trabajo y que, si no necesita, se conservan para su jubilación.

Sólo con estos dos sencillos cambios, el mercado laboral sería más flexible, los desempleados se habrían esforzado más para encontrar trabajo por cuenta ajena, o ser autónomos, y se habría evitado llegar a la cifra de 6 millones de parados. Hay que recordar que sólo desde el último trimestre de 2012 han empezado a caer realmente los costes de la mano de obra (http://goo.gl/hGQfQ) y que, antes de que se pueda volver a crear empleo, éstos tienen que llegar a su punto de equilibrio. Cuanto más rápido sea el recorrido, menos víctimas habrá por el camino y, sobre todo, se podrá hacer el ajuste sin necesidad de dejar desprotegidos a los trabajadores que más se esfuerzan por encontrar empleo.


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