15
sep
El Confidencial

Pensar que regando todo con dinero se activa una economía endeudada y con sobrecapacidad es lo mismo que pensar que un obeso va a adelgazar dándole más comida.

La semana pasada se publicaban dos cifras muy relevantes:

  • La caja acumulada en las instituciones no financieras europeas alcanza 1,1 billones de euros, la cifra más alta desde 2008.
  • El exceso de liquidez en el BCE se ha disparado a 508.000 millones de euros.

Les recuerdo que en esta columna ya comentábamos que “el plan de Draghi no va a salvar Europa” y así se está demostrando. La fe en la política monetaria como maná del cielo se resquebraja y hasta Krugman, por fin, se da cuenta que la política de Japón no funciona.

No, la recuperación de España no es obra y gracia del BCE. Si así fuera, países como Italia y Francia estarían creciendo como motos. Y además, por definición, no se puede achacar el crecimiento al dinero barato del BCE cuando la deuda total no crece y el crédito concedido tampoco. Es cierto que el BCE ha ayudado a reducir el riesgo de ruptura del euro, pero España ya crecía por encima de la UE y creaba empleo antes de lanzar el gas de la risa monetario.

¿Cuáles son los retos con los que se encuentra el BCE?

Primero, los inversores no quieren venderle sus bonos. ¿Para qué vender bonos europeos al 5-6% si tienes que comprar de los mismos emisores al 1,5-2% dos años después?

Segundo, el mecanismo de transmisión de la política monetaria –como llevamos diciendo de Japón desde que se lanzó Abenomics- no llega a la economía real a través de mayor inversión porque existe sobrecapacidad en casi todos los sectores (y me van a permitir ser optimista, porque en realidad es en todos) en Europa. Con una utilización industrial real por debajo del 80%, que en muchos países llega al 76%.

El que piense que en Europa hay capacidad para invertir en proyectos industriales 60.000 millones de euros mensuales simplemente está delirando

Tercero, el repunte del consumo y la actividad industrial es esencial para mejorar el crecimiento, pero con unos gobiernos que siguen olvidando los pilares de aumentar la renta disponible de los ciudadanos –bajar impuestos- y reducir el déficit, no se va a alcanzar un nivel que invite a invertir a largo plazo y, sobre todo, en las enormes cantidades anunciadas.

El que piense que en Europa hay capacidad para invertir en proyectos industriales 60.000 millones de euros mensuales simplemente está delirando.

No podemos olvidar que los tipos de interés ultra-bajos impiden la inversión a largo plazo. Porque aunque baje el coste de financiación, el coste de capital medio no baja de la misma manera, y por lo tanto, la combinación de una sobrecapacidad zombificada y tipos bajos no genera oportunidades.

Mientras que el balance del Banco Central Europeo se ha expandido un 25% desde 2014, el crédito a empresas no financieras no ha aumentado. No es falta de dinero, es falta de proyectos y exceso de capacidad. Es percepción de riesgo mucho mayor por parte de las empresas de lo que nos quieren vender los gobiernos o el banco central.

Y encima tampoco suben las bolsas como esperaban los defensores del chute de adrenalina monetario.

El helicóptero monetario es un concepto fallido en su naturaleza. Pensar que crear dinero crea riqueza. Es repartir la misma pizza en trozos más pequeños

¿Y si le regalamos el dinero a la gente?.

No aprendemos. No se regala nada. El helicóptero monetario es un concepto fallido en su naturaleza. Pensar que crear dinero crea riqueza. Es repartir la misma pizza en trozos más pequeños.

Ya hablamos ayer sobre la idea ridícula del QE popular de Corbyn.

Hay que reconocerle al BCE al menos que ha puesto la herramienta en manos de la economía. Ustedes lo pidieron, quejándose de que no hacía como la Reserva Federal, aunque fuese incorrecto, y aquí lo tienen. Es una opinión personal, pero me imagino a Mario Draghi mirando las cifras y pensando “¿no querían QE? Toma QE. Ahora a ver quién tenía razón”.

La recuperación de Europa solo va a venir de olvidar la obsesión por volver a 2001-2008. Esos años son algo que deberíamos borrar como una mala pesadilla

La inflación por decreto no existe. Y el banco central no imprime crecimiento.

Muchos dicen que si el sector privado no invierte, que lo haga el público. ¿Qué información tiene el sector público sobre necesidades de los consumidores y la economía que no tenga el privado?. Ninguna. Ah, pero no tiene necesidad de generar beneficios. Claro, sus pérdidas las paga usted en impuestos, que suben de nuevo y … sorpresa, la demanda se reduce, creando mayor sobrecapacidad.

Sin un entorno de certidumbre no solo va a fallar la idea de que invierta el sector privado, sino que vamos a empeorar el escenario global al perpetuar los desequilibrios país por país.

La recuperación de Europa solo va a venir de olvidar la obsesión por volver a 2001-2008. Esos años son algo que deberíamos borrar de nuestra mente como una mala pesadilla. No repetirlos.


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