19
sep
El Economista

El Banco de España continúa lanzando avisos sobre los desequilibrios de la economía española cada vez más evidentes y el impacto que estos pueden tener en la actividad del tejido productivo. Concretamente, en un informe publicado es mismo miércoles el supervisor bancario advierte de los “débiles” niveles de rentabilidad que presentan las empresas españolas, tanto que estas ganancias se podrían ver laminadas ante cualquier eventual shock macroeconómico.

Un shock que, precisamente, se encuentra más que nunca encima de la mesa del tablero socioeconómico con un mar de incertidumbres que van desde el desarrollo de la guerra comercial y la salida de Reino Unido de la UE hasta el volátil comportamiento de la economía italiana y de Alemania, motor de crecimiento del Viejo Continente. Sumado todo ello, a la parálisis institucional instalada en España que ha frenado cualquier tipo de reformas estructurales de la economía y que parece dará con unas nuevas elecciones el próximo 10 noviembre.

En este sentido, en un estudio en el que Banco de España compara el desempeño de las empresas españolas no financieras antes, durante y después de la crisis, el resultado arroja casi tantas luces como sombras. “El sector de sociedades no financieras experimentó entre 2007 y 2013 una crisis profunda, que se tradujo en un importante deterioro de su actividad, de sus excedentes de su nivel de empleo”, apunta el texto.

Así, la institución gobernada por Pablo Hernández de Cos, señala que la rentabilidad de los recursos propios del sector empresarial experimentó un fuerte deterioro como consecuencia de la crisis, y descendió desde el 14,5% registrado en media del período 2003-2007 hasta el 5,2% de 2013. A partir de este año, este indicador fue creciendo progresivamente, en línea con la recuperación del entorno macroeconómico, y se situó en 2017 en un 9,7%.

La gran empresa, menos expuesta

Al diferenciar por tamaños, se observa que la rentabilidad tanto de las empresas grandes como de las pymes presenta un perfil similar al descrito para el total, si bien hay que destacar que las compañías de mayor dimensión siempre mantuvieron unos niveles de rentabilidad superiores a los de las más pequeñas.

Y en según los diferentes sectores, la recuperación de la rentabilidad ha sido desigual. En las ramas de industria, comercio y hostelería, y transporte y almacenamiento los niveles de rentabilidad en 2017 eran ya similares o superiores a los del período 2003-2007, mientras que en la construcción la rentabilidad, que llegó a ser negativa en 2013, se encontraba en 2017 aún muy lejos de su nivel precrisis. Por su parte, los sectores de energía y de información y comunicaciones, experimentaron fuertes descensos en su rentabilidad hasta 2013, no solo como consecuencia de la crisis, sino también por el impacto derivado de la creciente competencia que se fue introduciendo en ambas ramas. Un factor que sigue afectando y ha provocó que, a diferencia de lo ocurrido en el resto de los sectores, sus niveles medios de rentabilidad continuasen descendiendo hasta 2017, aunque de forma ya mucho más moderada.

Rentabilidades por debajo del 10%

Con todo ello, el Banco de España apunta que entre 2003 y 2007 hubo un aumento del porcentaje de empresas con rentabilidad positiva, “reflejo de la expansión en ese período”, refiriéndose a los años de crecimiento del PIB por encima del 3%. Posteriormente, en 2013, se aprecia un desplazamiento de la distribución de rentabilidades empresariales hacia valores más bajos en comparación con la situación previa a la crisis provocados por el aumento del porcentaje de empresas con rentabilidades negativas como al descenso en el porcentaje de compañías con rentabilidades superiores al 10%.

Tras la recuperación, la distribución de rentabilidades se recupera pero, si se compara con la situación previa a la crisis, “se aprecia que en 2017 hay una mayor concentración de empresas en niveles de rentabilidad positivos (pero moderados), mientras que el porcentaje de compañías con rentabilidades relativamente elevadas (superiores al 10%) se ha reducido con respecto al que había en 2007”.

Por ello, “independientemente del nivel medio de la rentabilidad empresarial en 2017, el hecho de que su distribución muestre un porcentaje muy significativo de empresas con niveles de rentabilidad relativamente reducidos (aunque positivos) sugeriría que la sensibilidad de una proporción significativa de las compañías analizadas ante un eventual shock negativo en el entorno macrofinanciero aún podría ser considerable”, advierte el supervisor bancario de cara a un agravamiento del actual escenario de desaceleración.

Reflejo de la baja productividad

Como explica el investigador principal del Think Tank Civismo, Javier Santacruz, a elEconomista esta tendencia mostrada por las compañías españolas -que la rentibilidad se encuentre en ratios por debajo del 10%- significa que están destruyendo valor. Además, apunta que es una dinámica compatible con los “nulos crecimientos de la productividad”.

Así, “aunque se aprecian moderados incrementos de productividad en algunos sectores” el desempeño del conjunto del tejido productivo hace que en la variación global sea baja. Según datos de Caixabank Research, la productividad caerá este año en España un 0,10%, para volver a subir en 2020 un irrisorio 0,10%. Ello sumado a incrementos que en los mejores años de la recuperación con un PIB que marchaba en el entorno del 3% que oscilaron entre el 0,10% y el 0,06%.


Deja un comentario