29
jun
El Correo Gallego

Probablemente no seamos muy conscientes de la cantidad de impuestos que pagamos día a día a las diferentes administraciones públicas, lo que da demasiada libertad a políticos para que suban impuestos y gasten sin ton ni son. Ejemplo de ello es que José Luis Escrivá, presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) anunció hace una semana que se revisarían entre 22.000 y 32.000 millones de euros de subvenciones con el objetivo de evaluar si el gasto ha servido para incrementar la calidad de las políticas públicas que se han llevado a cabo; o lo que es lo mismo, en España en subvenciones se despilfarra entre el 2 y el 3 por ciento del PIB.

Además, generalmente, este despilfarro de gasto público lo pagan siempre los mismos, a saber, los contribuyentes, ya sea a través de impuestos presentes o futuros –deuda pública–. Y los efectos de los impuestos sobre la generación de riqueza de un país no suelen ser muy positivos y, según un documento de trabajo del Banco de España, nuestro país tampoco iba a ser una excepción, puesto que por cada punto de PIB que aumenta la recaudación, este indicador se reduce en un 1,3 %, constándonos, por ejemplo, las subidas impositivas de Cristóbal Montoro de los años 2012 y 2013 unos 25.000 millones de euros, perdiéndose de estos unos 5.000 millones que no pasaron del sector privado al público.

Por todo ello, y aprovechando que esta semana se produce el día de la liberación fiscal en España –el día que dejamos de pagar impuestos y todo lo que ganamos pasa a ser para nosotros–, la asociación de estudiantes Students for Liberty ha sacado la campaña Defiende tu bolsillo, dentro de la cual se engloba un estudio sobre la cantidad de impuestos que se pagan en España y en las diferentes comunidades autónomas elaborado por el compostelano un servidor.

En España, pagaremos durante este año más de 363.000 millones de euros, un 38,72 % de la Renta Nacional Bruta, y en Galicia la factura fiscal asciende a más de 18.000 millones de euros, un 37,7 % de las rentas que se obtendrán en nuestra región durante este año. Los impuestos autonómicos son los que más peso tienen –un 32,63 % del total–, pero por administraciones, el Estado central tiene un mayor peso –60,44 %–, gracias a la carga que ejercen las cotizaciones a la Seguridad Social, que representan un 27,3 % del total de lo recaudado. Además, los impuestos directos aportan a lar arcas públicas seis puntos porcentuales más que los indirectos en España.

En definitiva, España se encuentra entre los países desarrollados con una mayor carga fiscal, por lo que la sociedad civil debe tomar responsabilidades a la hora de defender su bolsillo ante los ataques continuos por parte de la clase política a la libertad económica. Porque es mucho mejor una sociedad independiente y autónoma que un conjunto de ciudadanos que dependan del capricho y arbitrio de los políticos que gastan en su beneficio el dinero que genera el sector privado.