16
mar
Periodicos del Grupo Vocento

La semana pasada se trató desde esta tribuna cómo atraer capitalhumano, llegando a la conclusión de que la fiscalidad es la herramienta más poderosa para lograr que los mejores profesionales y las empresas de mayor valor añadido se instalen en un determinado territorio. Hoy, dos nuevas estadísticas lo corroboran: el potencial del capital humano y el porcentaje de trabajadores ocupados ensectores de alta y media-alta tecnología.

De acuerdo con un estudio de la Fundación Bancaja y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, en España, la productividad de un empleado medio equivale a 2,91 trabajadores sin formación. Sin embargo, las diferencias entre comunidades son muy grandes y no es casualidad que sean aquellas con impuestos más bajos las que encabecen el ranking. En primera posición, Madrid, donde cada trabajador resulta 3,2 veces más productivo que un empleado sin formación, seguida por País Vasco (3,15), Cantabria (3,05), Navarra y Asturias (2,99), Aragón (2,97),Castilla y León (2,99) y La Rioja (2,92). De todas estas regiones que se sitúan por encima de la media, solo Cantabria y Asturias presentan una fiscalidad agresiva. Por debajo de la media, Cataluña y Comunidad Valenciana (2,85 en ambos casos), Galicia (2,83), Murcia (2,81),Andalucía (2,80), Canarias (2,78), Castilla-La Mancha (2,77), Extremadura (2,72) y Baleares (2,69) ofrecen las peores cifras. Aunque las diferencias puedan parecer pequeñas, lo que deja de manifiesto es que un trabajador madrileño puede lograr unos resultados un 12,3% mejores que un catalán y un 19% más altos que un balear.

Otro factor directamente relacionado con esto es el porcentaje de trabajadores dedicados a sectores de alta y media-alta tecnología que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en España corresponde al 6,8% del total. Y, aquí, las diferencias son todavía mayores. Navarra lidera la clasificación con un 12,3% de los trabajadores ocupados en sectores de alta y media-alta tecnología, lo que multiplica casi por ocho el porcentaje de la región más rezagada, Canarias (1,6%). Estas variaciones resultan aún más significativas ya que es en este tipo de empleos donde se concentran los incrementos más notables de productividad. Después de Navarra, las CCAA más avanzadas en este campo son País Vasco (11,7%), Madrid (11,2%), Aragón y Cataluña (ambas con un 9,5%). Por debajo de la media, Cantabria (6,5%), Castilla y León (6%), La Rioja (5,4%), Asturias (5,1%), Galicia y Comunidad Valenciana (5%). En el furgón de cola, Castilla-La Mancha (4,2%), Andalucía (3,4%), Murcia (3,2%), Extremadura (2,4%), Baleares (2%) y la ya mencionada Canarias.

Y, ¿qué tienen en comúnlas regiones líderes?Una fuerte base industrial y servicios punteros. Pero, ¿cuál es el problema de este tipo de empresas? La necesidad de ejecutar fuertes inversiones y tener que esperar durante años hasta madurar y ver beneficios. Además, la política fiscal del Gobierno centralno lo pone nada fácil. La imposibilidad para decidir cómo administrar sus amortizaciones ha obligado a las empresas a tributar por beneficios irreales, ya que corresponden a inversiones pasadas y futuras. Por eso, las comunidades que quieran atraer este tipo de industrias deben hacer rebajas tributarias selectivas que compensen los defectos de la política fiscal del Ejecutivo. Por ejemplo, plantear deducciones a la I+D (investigación y desarrollo) o abaratar el precio del suelo industrial. Solo así los grandes conglomerados podrán asumir menos riesgos y aumentará la posibilidad de que se instalen fuera de los tradicionales focos industriales.


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