14
may
Diario de Navarra

El nacionalismo es una forma de “populismo” y, como tal, “no es una ideología, es una estrategia para llegar al poder”. El periodista Carlos Herrera alertó de la inestabilidad que puede generar en Navarra tener un gobierno nacionalista, cuya preocupación está centrada en poner en marcha la disposición transitoria cuarta de la Constitución, la que prevé la integración de Navarra en Euskadi. “Hoy más que nunca me gustaría ser navarro”, para recordar a cada ciudadano de la Comunidad foral “que lo mejor que puede hacer es seguir siendo navarro toda su vida”, recalcó.

Herrera y el escritor peruano, premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, protagonizaron ayer en Pamplona un diálogo bajo el título “Desde la libertad y la sociedad civil”, organizado por el Think Tank Civismo y presentado por el presidente de esta entidad Julio Pomés. Situados en el escenario, en ambos sillones blancos, como si de un pequeño salón se tratara, los protagonistas del acto disertaron sobre los populismos, y centraron buena parte de su intervención en la irrupción de Podemos, “un peligro para el futuro de España”, afirmó Vargas Llosa.

El teatro estaba lleno. Entre los asistentes, acudió buena parte del Gobierno con la presidenta Yolanda Barcina al frente, además del expresidente Juan Cruz Alli y numerosos políticos de UPN, PSN, PP y Ciudadanos, representantes de la cultura, de las universidades navarras y del mundo empresarial. Mirando la cita electoral del 24 de mayo y lo que puede ocurrir en Navarra, Carlos Herrera señaló que la “atomización política” puede dejar un Parlamento “extraordinariamente fraccionado”. Eso “no tiene por qué ser esencialmente preocupante, a no ser que plantee la inestabilidad y la ingobernabilidad”, agregó. Así, preguntó en voz alta a los asistentes si creen que empresas como Volkswagen “van a tener muchas ganas de venir a invertir” si los que gobiernan en Navarra están preocupados por incoporarla a otra comunidad “y, además, manden los que han representado a los que han asesinado durante tantísimos años en el País Vasco, etcétera, etcétera”.

“¿Creen que a Navarra le interesa la inestabilidad de un Parlamento dedicado a decidir si mañana de mayores los navarros van a dejar de ser navarros o de ser un viejo reino, para ser una provincia más de una Euskal Herria que soñó un pobre nazi analfabeto como era Sabino Arana?”. Recalcó que en Navarra va a ser “trascendental” saber “a quién se vota y por qué” e “ir a votar”.

Herrera y Vargas Llosa advirtieron que, como en otras etapas históricas, esta crisis ha propiciado que surjan populismos que se presentan como “redentoristas de los humildes y enemigos de los poderosos”, pero que en realidad buscan llegar al poder y perpetuarse en él. “Ofrecen soluciones muy fáciles a problemas muy difíciles”, señaló Herrera. Vargas Llosa resaltó el desarrollo que ha vivido España en los últimos 30 años y el papel que ha tenido en ello el hoy tan denostado “bipartidismo”. “Esperemos que no lo reemplace el populismo”. En su opinión, una “crisis económica terrible”, agravada porque el Gobierno de Rodríguez Zapatero durante un año la negó y no tomó medidas, y una corrupción que ha indignado “justamente” al ciudadano han provocado que surja Podemos. Recordó cómo buena parte de sus impulsores asesoraron a la “dictadura” venezolana de Chávez, hoy de Maduro, y pidió a los “españoles indignados” que recuerden la situación de ese país antes de votar al partido de Pablo Iglesias.

El escritor recalcó que España es un país moderno, pero “desgraciadamente la historia demuestra que los países más desarrollados no están vacunados contra la demagogia populista”, ante la que defendió como única alternativa “denunciarlo y movilizar a la opinión pública” y exigirle que confronte las propuestas políticas “con las credenciales de quienes las hacen”.

Por el contrario, Vargas Llosa defendió Ciudadanos, que nació como “un movimiento intelectual para enfrentarse al nacionalismo” y que se enfrenta a Podemos.


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