01
nov
Diario de Navarra

 Hay políticos cuyo modelo de demagogia clientelista se basa en dos prácticas. La primera proviene de Francis Bacon, quien, en 1625, escribió: “Calumnia, que algo queda”. La segunda procede de Goebbels (ministro de propaganda del Tercer Reich): “Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”. Quizá un cierto tufillo de estas consignas parece entreverse en el postureo y manifestaciones de la presidenta. Explicaré en qué fundamento mi conjetura.

El pasado jueves, Uxue Barkos se permitió, en el debate sobre el estado de Navarra, apoyarse en el Think tank Civismo, del que dijo que era “poco sospechoso de compartir posicionamiento político con nosotros”, para concluir que la reforma fiscal “no ha asustado a los empresarios”. Es fácil de comprobar que, durante el tiempo en que viene gobernando el cuatripartito, en ninguno de los 26 artículos que me ha publicado Diario de Navarra existe motivo alguno para que la presidenta me impute esa declaración.

Lo que sí se puede afirmar de mis colaboraciones es todo lo contrario: la reforma fiscal ha aterrado a los empresarios. He dejado siempre muy claro que con el gobierno anterior la fiscalidad era más soportable. Por ejemplo, apoyándome en datos del 2013, demostré hace unas semanas que el esfuerzo fiscal en esos años era menos gravoso que con Uxue Barkos en su ‘primer año triunfal’ de mandato.

La presidenta sabe cómo documentarse porque es periodista y, además, cuenta con el apoyo de su equipo de comunicación. En referencia a su cita, puede encontrar en la web de Civismo mi artículo del 5 de octubre de 2015 sobre la reforma fiscal, “Cómo arruinar Navarra”, (goo.gl/wgyeYO). En esta tribuna demostré que la Comunidad foral era un infierno fiscal. Sin embargo, la mejor prueba de lo que el think tank Civismo piensa de esta reforma es el informe específico “Desventaja Fiscal Foral” (goo.gl/nmswSl), publicado en noviembre de 2015. En este riguroso trabajo, probamos que la política tributaria del cuatripartito es lesiva para la inmensa mayoría de los navarros y compañías. Lo que se ha derivado de esto es que la Comunidad foral ha perdido su atractivo para invertir y crear empresas.

Respecto a la aseveración de la presidenta de que los empresarios navarros no están asustados con su reforma fiscal, le proporciono algunas cifras tan contundentes como incuestionables. El Índice de Confianza Empresarial, publicado por el Instituto Nacional de Estadística el pasado 14 de octubre, sitúa a Navarra en la segunda peor posición de todas las CC.AA. Considero que haber hecho a esta región la subcampeona de la desconfianza de los empresarios debiera llevarle a no presumir de lo contrario. Causa más miedo verla tan obstinada en no reconocer sus errores, que los malos resultados.

Doy otro dato extraído de la Consultora Axesor. Entre el 1 de julio de 2015 y el 30 de junio de 2016, bajo el Gobierno de Barkos, Navarra fue la región que perdió más compañías en proporción al número de sus empresas activas, siendo segunda (tras Cataluña) en términos absolutos. El titular del periódico económico Expansión, del 15 de octubre, sobre la salida de empresas de la Comunidad foral era demoledor: “Navarra, donde gobierna la izquierda tras 20 años de UPN, sufre una desbandada”.

La señora Barkos alude insistentemente a unos éxitos que no se sostienen al analizar las variables que evalúan la marcha de la comunidad. Además, nunca hubo tantos conflictos a la vez. ¿Por qué no admite la realidad? Por mucho que repita incansablemente la falsedad de que Navarra va bien, no va a construir la verdad opuesta que pretende, porque los tozudos hechos lo desmienten. No debería atrincherarse en el “sostenella y no enmendalla”, porque el iceberg de los datos la hundirá. 


Deja un comentario