06
may
Expansión

Calixto Rivero LOS ESPAÑOLES DEDICAN 124 DÍAS DE TRABAJO A CUMPLIR CON SUS OBLIGACIONES CON HACIENDA/ Los ciudadanos dedican cuatro meses íntegros de salario a pagar impuestos. Las últimas medidas fiscales añaden más días de ‘carga’ a los ciudadanos.

¡Feliz 4 de mayo! Después de cuatro meses de arduo trabajo y de horas extra interminables, hoy es el ansiado día de la liberación fiscal, la fecha en la que habrá generado suficientes ingresos como para cubrir todas sus obligaciones tributarias. Una jornada que podría ser declarada fiesta oficial por los cargos políticos, que recurren cada vez más a los contribuyentes para arreglar el preocupante estado en el que han dejado las arcas públicas. Según un estudio del think tank Civismo, un contribuyente medio dedica 124 jornadas de trabajo a pagar los impuestos. Como diría Churchill, cuatro meses de “sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas” para sostener el cuestionado Estado del Bienestar. Si se tienen en cuenta las cotizaciones sociales que pagan las empresas por cada trabajador, en España un trabajador medio dedica realmente 179 días de media a sostener al Estado. Es decir, que los españoles dedican la mitad del año a sostener la sanidad, la educación, la justicia, la seguridad… y las promesas electorales de los políticos. El gran problema es que cada año hay que retrasar más en el calendario el día de la liberación fiscal, desdibujando la difusa barrera de la confiscación. De hecho, la subida del IVA que impulsó Zapatero y el alza del IRPF que lanzó Rajoy el pasado 30 de diciembre obligarán a los contribuyentes a trabajar cinco días más para pagar sus obligaciones con la Hacienda Pública. Pero 2013 tampoco pinta bien. El alza del IVA que anunció hace una semana el ministro de Economía, Luis de Guindos, obligará a un ciudadano medio a trabajar dos o tres días más el año que viene para hacer frente a sus obligaciones con la Agencia Tributaria. La renta de los españoles es de las más castigadas: aunque la presión fiscal se encuentra en la media de la OCDE, pero sólo gracias a la recaída de la actividad. La carga impositiva sobre los salarios es una de las más elevadas. Antes de la subida del IRPF se encontraba cinco puntos por encima de la media del club de los países más ricos. Sin embargo, si en otros países el día de la liberación fiscal podría ser una fiesta nacional, en España debería ser una celebración autonómica o local. Las comunidades y los ayuntamientos tienen mucho margen de maniobra para subir los impuestos a los ciudadanos. En el País Vasco los ciudadanos se liberan el 29 de abril de pagar tributos, en Navarra el 30 de abril y e en La Rioja el 2 de mayo. En cambio en Cataluña el día de la liberación fiscal es el 8 de mayo, cuatro días más tarde que en el conjunto del Estado.

“El gratis total no existe”

Sorprende que la Comunidad de Madrid, con los tributos autonómicos más bajos, sea la segunda comunidad que más tiempo dedica a pagar impuestos junto a Cantabria. ¿La culpa? Del Impuesto de Bienes e Inmuebles. De hecho, “vivir en Cataluña costaría 9 días mas de trabajo al año que en el País Vasco”. El economista del Estado Carlos Espinosa de los Monteros señaló que “el gratis total no existe” y que “no todo lo que socialmente es deseable es económicamente factible”. “Merkel nos está ayudando a hacer los ajustes”, explicó. Asimismo, Pedro Schwartz, presidente del CES de Madrid, avisó de que el gasto público “no sirve” para dinamizar la economía ya que el Estado. Defendieron un estado “mínimo” para dejar más libertad a los ciudadanos para organizar sus recursos.

La losa impositiva.
Del dinero que cobra anualmente un contribuyente español medio, el 33,86% se lo queda el Estado entre el Impuesto sobre la Renta, el IVA, las cotizaciones a la Seguridad Social que corren a cambio del trabajador, los Impuestos Especiales y otros tributos. Realmente, si las cotizaciones a la Seguridad Social que pagan las empresas se contabilizaran en el salario bruto de los trabajadores, los contribuyentes estarían pagando el 49,1% de su nómina al Fisco. Además, el 19,3% del recibo de la luz corresponde a impuestos, un porcentaje que se eleva al 48,8% en el caso de la gasolina y al 78,9% en el tabaco.