13
jul
OkDiario

En las últimas semanas se ha hablado mucho sobre la necesidad de incrementar los impuestos para hacer frente a la abultada factura que deja la pandemia a la economía española. Sin embargo, hasta el momento, el Gobierno de España únicamente ha hecho referencia a una subida de impuestos enfocada a las elevadas rentas en el país. Pero poco se ha hablado de números porque ni sobre el papel se sostiene un mensaje tan ambiguo y desfasado como el que muestra en estos momentos el Gobierno.

El deterioro que vive la economía española es bastante notable. Las previsiones arrojan un contexto que muestra una economía descapitalizada, endeudada y al borde del colapso. El Banco de España, así como otra serie de organismos, proyecta escenarios que muestran esta situación. Hablamos de un escenario que muestra una economía con un nivel de endeudamiento entre el 120% y el 125% del PIB, con una caída de la economía española este año del 11%.

El Gobierno formado por PSOE y Unidas Podemos ya ha avisado sobre esa subida de impuestos que llegará a la economía española y que, en forma de reforma fiscal, tratará de compensar la situación y corregir los desequilibrios. Una reforma que, dicho sea de paso, incluye la subida de impuestos porque los gastos pretenden perpetuarse un año más como están, e incluso incrementarlos si la situación lo permite. Esto, en aras de favorecer a sus intereses políticos, obliga a los ciudadanos a tener que pagar más impuestos, pues los recursos con los que cuenta el Gobierno son excesivamente limitados.

Sin embargo, se trata de una subida que únicamente afectaría a las rentas altas en el país. Sin embargo, si hay algo de lo que no se ha hablado en ningún momento es de números, ya que, a la luz de los datos, dichas medidas no gozan de validez, ni credibilidad, para solventar dicha situación.

La previsión que realizaba hace unos meses Unidas Podemos reflejan un estimado de recaudación potencial agregada de 15.000 millones de euros. Todos esos impuestos que prevé el Gobierno incrementar muestran una recaudación final que se muestra muy escasa. Porque, tal y como estimó la AIReF, el déficit que presentará la economía española se prevé situar en los 150.000 millones de euros. Como vemos, una recaudación que no daría ni para pagar, como diría aquel, el pico de la factura que deja el COVID.

Luego está el IVA. La Unión Europea muestra cómo la economía española, por las deducciones y tipos reducidos, está dejando de ingresar por este impuesto -véase el tipo medio efectivo y el tipo impositivo- cerca de 45.000 millones de euros. Una cuantía que, en aras de una homogeneización fiscal con Europa tal y como exige el Gobierno, refleja un importe recaudatorio claramente superior y que decanta la balanza para este lado. De esta forma, y de forma indirecta, proponiendo la subida del IVA como una medida que podría ser mucho más eficiente que la subida a los grandes capitales en el país.

Así, la subida de impuestos más previsible, de acuerdo con las exigencias europeas y el margen que presenta cada impuesto, centran el objetivo en la subida del IVA. Una subida que repercutiría al conjunto de la sociedad, apartando ese tan repetido mensaje que prometía subidas de impuestos únicamente a los ricos. De esta forma, los números y la ciencia económica vuelven a mostrar la realidad a la que el Gobierno no quiere enfrentarse. Una realidad que vendrá materializada en forma de subidas impuestos al conjunto de la población española y acompañada de un plan de ajuste que aplicará un grueso recorte a un gasto público que muestra un derroche desmesurado reconocido incluso por la Unión Europea.


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