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may
Diario de Navarra

Por qué los madrileños son más ricos que los navarros y éstos más que los extreme- ños? La investigación de Daron Acemoglu que sirvió de base al bestseller “Por qué fracasan los países” explica los motivos por los que en España hay regiones pobres y ricas. No hay que culpar al destino de nuestra desgracia o fortuna. La clave reside en disponer de una legislación que promueva la libertad económica y posibilite el protagonismo de la sociedad civil. La potencialidad de los ciudadanos se activa y su iniciativa se dinamiza en la medida en que el intervencionismo del Estado es menor y, por consiguiente, la liberalización de la es economía mayor. Esto incentiva el esfuerzo para generar riqueza y empleo.

El sistema autonómico ha permitido esclarecer la eficiencia de sus gobiernos. Las CCAA que han apostado por el intervencionismo e impuestos altos lo están pagando muy caro. El Índice de la Libertad Económica en España 2015 (ILE), que publicó el think tank Civismo la semana pasada, muestra que existe una clara correlación entre la libertad económica y la riqueza, hasta el punto de que el PIB per cápita en la región más libre, Madrid, duplica al de la más intervenida (Extremadura). Asimismo, la tasa de paro también es mucho menor en las regiones que disfrutan de una menor presión administrativa (Madrid, Baleares, La Rioja), que en las que sufren un mayor peso del sector público (Asturias, Andalucía y Extremadura), con una diferencia nada desdeñable de 8,4 puntos de media. Por último, la libertad económica repercute en el crecimiento económico. Entre 2010 y 2014, por asemejar el periodo de una legislatura, la actividad económica nacional ha caído un 2,55%. Sin embargo, este impacto ha sido muy distinto dentro de España. Por ejemplo, Baleares experimentó un crecimiento del PIB del 1,2%, mientras que Canarias apenas vivió un descenso del 0,16%, Madrid del 0,41% y Navarra del 1,15%. En sentido contrario, las tres Comunidades más intervencionistas sufrieron un descalabro medio del 4,1%, casi el doble que la nación.

Aunque la prosperidad o el empleo dependa también de la voluntad emprendedora de los ciudadanos, el Gobierno tiene una misión insoslayable: propiciar la vida de las empresas. Ante las elecciones debemos valorar si preferimos líderes que gasten en una Administración hipertrofiada que controle todo, o si es mejor confiar en quienes han demostrado que van a dejar en paz a los que de verdad saben y que, además, arriesgan su dinero.

En este sentido, los esfuerzos de Madrid por permanecer en el primer puesto del ranking desde la primera edición (2008) son encomiables, y algo similar puede decirse de Baleares, La Rioja, Valencia y Canarias. Navarra que fue subcampeona en libertad económica en 2011 y octava en el 2013, se sitúa en este año en la sexta. Esta posición se explica por haber estado su Ejecutivo en minoría en el Parlamento, donde ha primado la lucha partidista sobre el interés general, lo que ha llevado a gastar en exceso. En la zona media del ILE, País Vasco, Murcia y Castilla y León se han visto muy descolgadas con el paso de los años. En sentido contrario, Aragón ha mejorado de cinco puestos desde 2013. Finalmente, Cataluña, Galicia, Castilla-La Mancha, Asturias, Andalucía y Extremadura permanecen en los últimos lugares. Esperemos que los Gobiernos autonómicos que se formen tras las presentes elecciones favorezcan el libre mercado y la competencia. Si leen a Acemoglu se convencerán que el fruto del intervencionismo innecesario es una mayor pobreza, para todos. ¡Ojalá el nuevo Ejecutivo foral favorezca el espíritu emprendedor, lo que además conduce a una mayor realización personal! 


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