24
aug

En términos generales, la mayoría de las empresas han procurado que el impacto de la pandemia en sus resultados y en los restantes indicadores económico-financieros fuera el menor posible. En este sentido, se ha tratado de sortear una situación de amenaza generalizada, en la que una parte importante del tejido empresarial español tuvo que interrumpir su actividad económica para poder contener la propagación del coronavirus. Como remedio a esta situación, las diferentes entidades trataron de encontrar oportunidades que permitieran –al menos–asegurar la supervivencia y evitar la desaparición de las mismas.

Frente a esta desfavorable situación del entorno, la mayoría de las entidades se han visto perjudicadas y la tendencia alcista de los principales indicadores de los años prepandémicos se vio interrumpida. Así, con la llegada del confinamiento estas magnitudes pasaron a arrojar evoluciones negativas, que ahora se tratan de remontar.

El pasado año 2021 ha resultado ser un ejercicio de transición. Así, mientras que hay indicadores para ciertos sectores y empresas que comienzan a mejorar tras la pandemia, otros continúan su declive.

Antes de la llegada del coronavirus, por ejemplo, la tendencia de los ingresos de explotación de las empresas del IBEX 35 era positiva, aumentando el valor del indicador para el año en cuestión frente al del ejercicio precedente. En el 2020 se puso fin a esta tendencia y en el 2021 los ingresos de explotación han continuado su declive.

El resultado del ejercicio de las empresas del IBEX mejoró –en términos medios– en el año 2018, se mantuvo estable en el 2019 y –tras la llegada del coronavirus– volvió a situarse en 2020 en valores de 2017 (pasando de representar un beneficio promedio de casi 730.000 euros a situarse en algo más de 145.000 euros). En el ejercicio 2021, se ha mejorado la cifra, pasando a arrojar el indicador un promedio de 362.000 euros. Así, al contrario de que ocurría con los ingresos de explotación, es este un indicador que ha mejorado en el 2021.

La rentabilidad financiera también experimentó una importante escalada para las entidades del IBEX hasta la llegada de la pandemia. En el año 2020 este indicador se redujo de forma significativa, si bien en el ejercicio 2021 se ha producido una ligera remontada que se espera que sea el impulso para un nuevo despegue en 2022.

El correcto estudio, análisis y señalada evolución serán fundamentales para seguir el comportamiento de estos indicadores económico-financieros para cada una de las empresas. Por el momento, puede afirmarse que estos últimos años no han sido halagüeños y la pandemia ha pasado factura.


Leave your comment