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sep
Vocento

Ha pasado ya una década desde que estalló la crisis económica en nuestro país, pero aún no se ha conseguido recuperar el presupuesto destinado a satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos. Tomando como referencia los años 2009 y 2018, el gasto en sanidad, educación y servicios sociales ha caído un 3,4%, según un estudio de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales.

Así, en 2013 se registró el nivel más bajo de inversión en estos servicios públicos, 100.000 millones de euros. Desde entonces, se ha ido recuperado paulatinamente, hasta alcanzar los 112.662 millones en los presupuestos de 2018. No obstante, no se ha llegado a igualar los 117.000 millones que se gastaban en 2009. Esto puede achacarse a que la crisis derivó en un importante incremento del gasto en deuda pública autonómica, lo que, a su vez, comportó una reducción del destinado a políticas sociales, en la que la sanidad es la partida mayor. Esta deuda asciende actualmente a cerca de 300.000 millones de euros. Por tanto, la situación no parece que vaya a mejorar.

Por CC AA, Cataluña es la que ha sufrido más recortes en gasto social respecto al momento previo a la crisis, con un descenso del 19,91%, es decir, 4.124 millones de euros menos. No obstante, se trata de la región que dedica más dinero al resto de capítulos, en los que se incluyen infraestructuras, seguridad y los gastos del procés. Le sigue Castilla-La Mancha (-15,46%). Ambas presentan dos de los porcentajes más altos de deuda pública respecto a su PIB (con un aumento desde 2009 de un 21,3% y un 24,2% respectivamente). En el otro extremo, un total de nueve comunidades experimentan un crecimiento del gasto social, alcanzando los niveles anteriores a la crisis: destacan Baleares (15,56%), C. Valenciana (6,14%), Navarra (5,94%), País Vasco (4,86%), o Cantabria (4,77%).

Vocento

La política social que mayores descensos ha sufrido es la sanidad, con un 6%, y la educación, con un 4%. Cabe reseñar la importante disparidad entre las comunidades en cuanto a gasto sanitario por habitante. Así, mientras que en País Vasco es de 1.690 euros, en Cataluña baja hasta 1.153. Sucede algo similar con la educación: País Vasco se trata igualmente de la que cuenta con el mayor gasto por habitante, 1.250 euros, lo que casi duplica el correspondiente a Madrid (691). Precisamente, la comunidad vasca logra esas envidiables posiciones siendo una de las regiones que menos se ha endeudado desde 2009 (9,5%). Por otra parte, se ha recuperado la inversión en servicios sociales en casi todas las CC AA, con un incremento del 1,11% desde que comenzó la recesión. Esto se debe a las nuevas políticas de dependencia y a la atención a las familias especialmente desfavorecidas por la crisis, que supuso un aumento de gasto en rentas de inserción.

Todo ello nos debe llevar a la reflexión de que el gasto social será positivo para los ciudadanos siempre y cuando para efectuarlo no se recurra al endeudamiento excesivo, ya que entonces se abre un círculo vicioso en el que los pretendidos beneficiarios acaban convirtiéndose en los perjudicados. Mejor emplear ese presupuesto en dinamizar la economía que en contraer deudas por motivos electoralistas.


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