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sep
El Economista

La desaceleración de la economía española ya no solo trastoca las previsiones de PIB sino que también está impactando en la caja recaudatoria del Estado, que está viendo como el incremento de los ingresos por dos de las principales fuentes, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), arroja síntomas de fatiga en comparación al desempeño mostrado en ejercicios anteriores. Casualmente, se trata además de dos termómetros fidedignos sobre la marcha global de la economía que ya ha sufrido la desaceleración que castigó ya en 2018 a las principales potencias del la Unión Europea.

Concretamente, el reflejo del menor crecimiento de la economía ha provocado una progresiva pérdida de fuerza en el incremento de los ingresos tributarios que había jalonado el desempeño de la Agencia Tributaria desde los años de la recuperación de la crisis. Se aprecia así en la evolución de los ingresos por IRPF, que en los tres primeros trimestres de 2019 registra incrementos notablemente inferiores a los de los mismos tramos de 2018: en el primer trimestre del este ejercicio el avance fue del 3,2% contra el 6,4% en el mismo periodo del anterior año. En el segundo trimestre la diferencia se amplía con un crecimiento en 2019 del 2,9% en comparación con el 9,3% anotado entre los meses abril y junio de 2018. Y más allá, la tendencia se refrenda con el resultado del tercer trimestre, siendo el de este año un incremento de la recaudación del 7,7% contra el 8,9% del año anterior.

Síntomas de desfallecimiento

Una senda que, no obstante, responde a un peor dinamismo del mercado de trabajo al cual asiste España desde el comienzo de año y que se está viendo acentuado en la segunda parte del año. “El IRPF es el indicador de recaudación tributaria más sensible al ciclo de la economía”, explica el investigador principal del Think Tank Civismo, Javier Santacruz, apuntando no en vano a que poco tienen que ver en este caso las medidas en materia de cotizaciones a la Seguridad Social -subida del 22% del SMI y del 7% de la base máxima- adoptadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez para este año. Factores que, en todo caso, se apreciarían en la recaudación de cotizaciones sociales por parte de la Seguridad Social que sin embargo avanzan a un ritmo del 7%.

Del mismo modo, otro síntoma de desequilibrio de la economía, que puede tener un impacto aún mayor para el PIB si se confirma su tendencia en el medio plazo, es el desfallecimiento del consumo. Este ha sido uno de los principales acicates de crecimiento de los últimos años, y sin embargo todos los organismos ya descuentan una pérdida de impulso para este año y el que viene: con un aumento del 1,8% para este año y del 1,7% para 2020.

Pues bien, la recaudación del IVA ha adoptado la misma dinámica, con menores incrementos de su recaudación para este año. En el primer año esta fue del 0,4% más, mientras que en el mismo tramo del pasado ejercicio repuntó un 2,8%, y más lejos aún del 8,4% más que anotó entre los meses de enero y marzo del 2017. Ya en el segundo trimestre de este ejercicio se apreciaba una mejora de los ingresos mediante esta vía con un incremento del 2,2%, pero, de nuevo, con un pero registro que en los mismos meses de 2018 y 2017, con alzas del 4,1 y 8,1%, respectivamente. Por último, los datos más recientes tampoco invitan a un excesivo optimismo en este aspecto ya que el tercer trimestre arroja un incremento de la recaudación del 4,8%, también inferior al 34,8% de subida en el mismo periodo de 2018.

Con todo ello, estos datos tan solo dan cuenta de los primeros síntomas del verdadero estropicio que la desacelaración de la economía puede generar en la capacidad recaudatoria del Estado. Por el momento, la recaudación tributaria global también avanza este año a un ritmo menor que el pasado. En el primer trimestre se experimentó una caída del 0,6%, contra una subida del 3,5% en el pasado ejercicio; una dinámica que se rompe en el desempeño registrado entre los meses de abril y junio con un incremento del 2,2%, pero también inferior al 4,2% de subida en este tramo de 2018, mientras que en el tercer trimestre del año muestra un alza del 5,8%, menor al 14,6% de subida entre julio y septiembre de 2018.

Cabe recordar que en la revisión del Programa de Estabilidad enviada a la Comisión Europea la pasada semana, Moncloa asume que los ingresos tributarios crecerán menos de la mitad de lo previsto, quedándose en los 218.249 millones de euros. Un alza solo un 4,6% más, cinco puntos menos que el pronosticado por el Ejecutivo en el proyecto de Cuentas, en el que aumento era del 9,5%. En gran medida, debido a la imposibilidad de lograr ingresos adicionales por valor de 5.654 millones mediante alzas tributarias.


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